A mediados de noviembre, se hizo pública la denuncia del Granada por una supuesta red de espionaje tanto en el Estadio Nuevo Los Cármenes y en la Ciudad Deportiva nazarí. Entonces, el club anunció que se haría una investigación tanto externa como interna. Sin embargo, el periódico El Mundo ha sacado nuevas informaciones tras tener acceso a los informes policiales del caso.

Hace poco menos de un mes, el club, que pertenece al empresario Jiang Lizhang desde que lo adquirió en 2016, detectó en el club, incluso los accesos a vestuarios de jugadores y árbitros, habían sido espiadas. Esto le llevó a presentar una denuncia ante la policía. El Mundo, ha tenido acceso al informe realizado por los agentes en el que detalla el descubrimiento de cinco cámaras, ocultas en detectores volumétricos y alarmas de incendios.

Según dicho periódico, el pasado 29 de octubre el secretario general del consejo de administración, Íñigo de Lacalle, presentó la denuncia y apuntó como responsable de la instalación del sistema de cámaras al ex director de operaciones, compras e infraestructuras del club, Ángel González Segura, que fue despedido con la llegada de un nuevo director general, Antonio Fernández Monterrubio. “El Sr. González Segura, en conversaciones de bar, se jactaba de decir que había instalado una cámara en el despacho del director general y contaba conversaciones privadas con éste último”, dice la denuncia publicada por el periódico. En dicha denuncia también un actual ejecutivo le acusa de pedir comisiones a los proveedores. Este antiguo directivo, continúa El Mundo, es hermano del abogado Pedro González Segura, que ha estado vinculado al Granada en diferentes etapas y que actualmente es asesor jurídico de la nueva Federación Española de Fútbol. Fuentes próximas a los hermanos sostienen que las cámaras fueron instaladas para vigilar que no se robara material deportivo y que su instalación figura incluso en un contrato oficial, asegurá el periódico.

Algunos de los dispositivos se encontraban en lugares como los pasillos de entrada al vestuario local o al de los colegiados, por lo que no tenía lógica que fueran para evitar robos. Sí dos de ellas, identificadas como las números 3 y 4 en el informe policial, que fueron instaladas en el almacén de utillaje y material deportivo.

La primera intervención de los agentes en las instalaciones del club se produjo el 7 de noviembre, según el informe de El Mundo. Dos días después, volvieron, al ser alertados por empleados de al menos tres grabadores de imágenes que estaban en funcionamiento, aunque sólo se tenía evidencia física de dos de ellos, uno en la zona del fútbol base y otro en el almacén que se encuentra tras la secretaría de la dirección general. Finalmente, el 19 de noviembre, los agentes constataron la ubicación del tercer grabador, en un falso techo, tras el puesto de trabajo del director de seguridad y del informático, ambos ya despedidos. La denuncia del Granada asegura que se solicitaron al director de seguridad, Javier Barreda, las imágenes de las cámaras de seguridad del estadio, a lo que contestó que para el visionado era necesario dirigirse a la empresa contratada. “Dichas imágenes le fueron requeridas a la empresa de seguridad y se le contestó al club que habían sido borradas, sin mayores explicaciones”, dice el escrito. También avisa de sospechas como los desperfectos en el techo del despacho del director general. El club no especula en la denuncia acerca del interés de un supuesto espionaje de su trabajo por parte de los anteriores gestores, pero incide en el atentado que supone contra la intimidad.


Source: AS Segunda

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Granada: un sistema de cámaras ocultas espiaba a directivos, jugadores y árbitros
Granada: un sistema de cámaras ocultas espiaba a directivos, jugadores y árbitros