Se pueden ir sacando ya algunas conclusiones de los tres partidos que Solari ha dirigido al frente del Real Madrid. Y una de ellas es, claramente, que Isco no es una de las piedras angulares sobre las que pretende el argentino que gire el juego de su equipo. No le ha dado la titularidad en ninguno de los tres encuentros: a Melilla no viajó (como muchos otros titulares), ante el Valladolid fue suplente y salió a 34 minutos del final, con 0-0 en el marcador y en Plzen volvió a verse relegado al banquillo. Pese a que Solari rotó tanto en el medio (Ceballos por Modric) como en ataque (Lucas Vázquez por Asensio), no encontró hueco para el malagueño. Le sacó en el 73′, apenas 17 minutos en la República Checa y 51′ en total de 270′ posibles, el 18,9%.

Una situación que no es nueva para Isco, que ha tenido que lidiar con la desconfianza de club y entrenadores repetidamente desde que llegó al conjunto blanco, en verano de 2013. Procedente del Málaga, que le vendió a cambio de 30 millones de euros, su primer técnico fue Ancelotti, que además fue también el que más minutos le dio: el 64,5%, jugó con el italiano 106 de 119 partidos. El problema con Ancelotti no fue tanto de cantidad como de calidad: en los partidos importantes, siempre estuvo por delante de él disponer a la bbC en ataque, con un mediocampo que primero formaron Xabi Alonso, Modric y Di María y al que luego se unió James, tras la salida del argentino. Carletto siempre pensó en Isco, pero nunca como un indiscutible, pese a que los mejores meses de su equipo, aquella racha de 22 victorias consecutivas, las logró con Bale lesionado e Isco habitual en el once titular.

Después de Ancelotti, el siguiente que más ha confiado en Isco ha sido Benítez, que le dio el 62,1% de los minutos (20 de 25 partidos). Pese al perfil táctico y defensivo de Benítez, no se cerró la puerta a un jugador como Isco, más creativo y menos encorsetado. Con Zidane, la historia tuvo varias etapas: empezó jugando poco cuando el francés se hizo cargo del equipo, en enero de 2016, pero durante la 2016-17 se fue ganando el sitio, al mismo tiempo que Bale perdía fuelle por sus continuas lesiones, y eso le llevó a ser titular en las dos últimas finales de Champions, Cardiff 2017 y Kiev 2018. Con Zidane, Isco jugó menos minutos (48,2%, 114 de 149 partidos), pero de mayor calidad.

Y con Lopetegui, Isco disputó diez de 14 partidos, el 50,1% de los minutos, aunque por medio hubo una operación por apendicitis que le dejó fuera de juego cuatro partidos; siempre que estuvo disponible, Lopetegui le dio minutos al malagueño. De hecho, ya fue su soporte durante su etapa como seleccionador, cuando siguió convocando y dando confianza a Isco pese a que con el Madrid no atravesaba su mejor momento. Aquí tengo la confianza del míster. En el Madrid quizá no me la he ganado…”, dijo el malagueño tras el amistoso contra Argentina en el Metropolitano.

Así pues, la etapa de Lopetegui apuntaba a ser favorable para Isco, pero el vasco no tuvo recorrido en el Madrid y ahora, con Solari, de momento se ha visto relegado a tres suplencias en tres partidos. El resultado de Plzen, además, con una primera parte brillante, marcando cuatro goles, juega en su contra. Está por ver si Solari le da la oportunidad desde el inicio contra el Celta en Balaídos, este domingo.


Source: AS Primera

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Isco, de nuevo en peligro
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