Disputadas ya las 12 primeras jornadas liguera, y cuando se está cerca de cumplirse el primer tercio de la competición, cierto es que se está en la lucha, en el sexto lugar, pero a 5 puntos del ascenso directo y 3 del Almería, séptimo y primer equipo que está fuera de los puestos de promoción, esperándose estar en la parroquia amarilla mucho más cerca de la cabeza y más lejos de los perseguidores.

Después de que el equipo le ganara al Málaga en el Gran Canaria en la sexta jornada muchos eran los que pensaban que con esa imponente victoria ante el líder y hasta entonces equipo imbatido, sería el arranque definitivo de un equipo totalmente nuevo que a pesar de estar encajando sus piezas lo hacía de manera solvente sumando y ganando.

En vez de crecer y optar al liderazgo está ocurriendo todo lo contrario, puesto que en las últimas seis jornadas el equipo sería décimo sexto, con solo 6 puntos de 18, menos de la mitad que se logró en esos mismos primeros partidos en el arranque del curso, donde se lograron 14 de 18. Pobres números para un supuesto candidato a subir de manera directa por plantilla e inversión, pero esa esperanza e ilusión parece que se está desvaneciendo mucho antes de los que muchos podían pensar o imaginar. Desde que se ganó a los malagueños, 1 punto de 9 como foráneos y 5 de 9 como locales, los que te han alejado de los mejores. Datos para recapacitar, pero no se ve esa solución sobre el terreno de juego.

La situación no es dramática, ni mucho menos, pero es la tendencia, que no mejora, la que empieza a preocupar. El equipo no es regular, con unos buenos números en la isla, pero nefasto desde que se sale de viaje.

No se ve un patrón de juego definido a pesar de la enorme calidad de muchos de los nuevos fichajes, no logrando el cuerpo técnico amarillo dar con la tecla necesaria para que el equipo imponga su ritmo y que toda su supuesta superioridad sobre el terreno de juego se demuestre en el casillero.

Se ha pasado de un 4-4-2 al 4-3-3 de las últimas jornadas, pero con algunas variantes curiosas. Ver a Javi Castellano en el interior izquierdo para tratar de taponar las subidas del lateral David Simón llama la atención, y mucho, especialmente cuando hay dos extremos zurdos en el equipo como Fidel y Danny Blum con un enorme potencial ofensivo que hacen temblar a cualquier defensa con sus galopados y centros certeros, pero se ve que es insuficiente.

La enorme preocupación por contener el potencial del adversario termina minimizando tus enormes virtudes ofensivas. Ante el Deportivo de La Coruña solo se tiró en una ocasión entre los tres palos, la del gol, terminándose con una defensa de cinco de tres centrales y dos carriles defendiendo como fuera el resultado en el Gran Canaria. Pasó lo que suele pasar, que cuando sales a defenderte, jugándolo todo a la contra y perdonas…


Source: AS Segunda

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Las Palmas ni domina, ni convence, ni enamora…
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