En sus gestos se camufla la historia. Cada frase derrama recuerdos. Anécdotas desperdigadas al sol del mediodía en Butarque. Se avecina derbi. Un Leganés – Getafe no es asunto cualquiera. No para ellos. Luis Ángel Duque y Luis Sánchez Duque (sin parentesco, ojo) son leyenda viva de ambos clubes. En los 90 fueron sus caras más reconocibles por comandar los primeros ascensos de uno y otro equipo a Segunda. Después entrenaron al eterno rival. Trasvase de sentimientos sin conflicto conocido.

“En mi corazón hay dos ventrículos y una aurícula del Lega. La otra aurícula que me queda es del Geta, no te digo más”, comenta socarrón Duque (300 partidos con el Lega y 58 con Getafe). Sánchez Duque (86 partidos con el Geta y 130 con el Lega) le sigue el paso con voz más baja. “¿Con quién voy? Con los dos. ¡Disfrutaré muchísimo!”, vaticina. Quizá la presencia de su hija Bárbara como nutricionista del Leganés equilibra sus sentimientos. “Pues yo sí que voy con el Lega, lo tengo clarinete”, le matiza rápido y en castizo Duque.

Derbi entre amigos

No hacen falta preguntas. La charla discurre sola en un torrente arremolinado de recuerdos. Como aquél, cuando Sánchez Duque fue secretario técnico del Getafe y tuvo fichado a Duque para ejercer de azulón en Segunda B. “Pero siguió en el Lega porque ese año ascendió a Segunda”, explica antes de debatir quién de los dos fichó antes a Jaime y Pedro, exfutbolistas del Getafe que, como nuestros protagonistas, un día también cruzaron la carretera de Toledo para ejercer con el enemigo.

El elenco de idas y venidas tuvo solera en los nombres (Miguel Ángel, Pachón, Vivar Dorado…) y añadió picante a los derbis. “Eran derbis calientes en el césped, pero sanos porque los jugaban gente del pueblo que luego se veían fuera sin problemas. Muchos eran amigos”, describe Sánchez Duque. Sucede que cuando cambiaron de bando, esa misma cercanía les pasó factura.

Cicatrices en territorio amigo

A Duque, por ejemplo, le tiraron un vaso de cerveza a la cara en su primera visita con el Getafe a Leganés. “Ha sido el único percance de mi carrera en un campo… manda narices”, evoca. Curiosidad del destino, se estrenó como azulón en su antiguo hogar. Ganó 1-2. Sánchez Duque también tuvo lío en su primera visita a Las Margaritas como pepinero y terminó retenido en el vestuario visitante.

Excepciones, matizan los dos, demostradas en la generosidad del vecino. Cuando Leganés y Getafe no podían jugar en sus estadios por logística siempre acababan tomando prestado el campo del otro.

Ahora sus recuerdos suenan a pretérito perfecto. El presente es quizá más imperfecto. También algo descafeinado “porque ya no hay gente del pueblo en las plantillas”, aclaran. “Yo antes del partido les ponía un vídeo de nuestros derbis para tocarles el orgullo. Que sepan qué es un derbi”, propone Duque, admirador de Bordalás por su carácter. Del Lega, Sánchez Duque se queda con Bustinza, también por su arrojo.

Los dos estarán el viernes en un derbi que prevén apretado. “El que marque tendrá mucho ganado porque son conjuntos muy equilibrados en defensa”, vaticina Duque. “Los dos están en un buen momento. Ojo porque el Leganés con su nuevo sistema se siente cómodo. Es difícil dar un vaticinio”, reflexiona Sánchez Duque ya a la salida de Butarque. Opiniones cum laude de dos leyendas cruzadas. Los maestros del derbi.


Source: AS Primera

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Los maestros del derbi: “Había tensión, pero eran duelos sanos”
Los maestros del derbi: “Había tensión, pero eran duelos sanos”