La fotografía es de la temporada 2012-13. No solo la juventud de Pablo Machín y Joan Francesc Ferrer, Rubi, es lo destacado. Hace seis temporadas, ambos se vieron las caras con el Numancia y el Girona, en Segunda A; probablemente nunca pensaron que se medirían un tiempo después como segundo y tercer clasificado de LaLiga con el Espanyol y el Sevilla respectivamente. Machín y Rubi, como Garitano, Marcelino, Bordalás, Francisco, Mendilibar Quique Setién… han tenido que ganarse su plaza como entrenador de elite en Segunda, en su caso con 350 partidos entre ambos.

Una tendencia que cada vez ha ido a más. “Es difícil hacer la reflexión. Creo que son modas. Ahora, es cierto, que hay un gran grupo de entrenadores que se lo han tenido que currar, de aquellos que creían que nunca llegarían a Primera”, se arranca Manolo Márquez, curtido en campos de Segunda B, entrenador de Las Palmas en Primera el curso pasado: “La experiencia de Segunda B y Tercera es buena, porque debes ser autosuficiente. Es una ventaja. A los jugadores de elite se le facilita el título con un curso de poco tiempo. Seguro que la tendencia cambia. Y es lo lógico. Son jugadores que conocen el vestuario y, aunque no hayan estudiado tanto el juego, saben manejarse. Pero ahora estos entrenadores que vienen de abajo tienen una oportunidad. Depende cómo les vaya veremos por dónde tira el futuro de los banquillos”, comentó.

Israel López, director de la Escola de Entrenadores de la FCF y miembro también de la RFEF, considera que “hay dos tipos de entrenadores. Los que saben gestionar el vestuario porque han sido futbolistas y los que tienen mucho conocimiento. Rubi y Machín son un ejemplo de lo segundo. Convencen al jugador desde sus ideas, los jugadores mejoran y se divierten. Hay un modelo”, analiza, mientras señala otro argumento: “Cada vez hay más técnicos españoles que se van a entrenar fuera. Crece la oferta, por lo que hay más oportunidades”.

López considera que “estos entrenadores son más económicos para los clubes y como vienen de abajo y han tenido que picar piedra conocen mejor el juego”. Aunque advierte, uniendo su discurso al de Manolo Márquez: “Ahora viene una hornada de entrenadores que habían sido jugadores muy interesantes, como Raúl, Xabi Alonso, Xavi…”. Mientras ocurre, Machín y Rubi llegan para quedarse. Mañana ya no serán jornaleros.

El perico en Segunda

Pablo Machín y Joan Francesc Ferrer, Rubi, solamente se han enfrontado en una temporada. Fue en la 2012-13, cuando el ahora entrenador del Sevilla afrontaba su segunda campaña en el Numancia, mientras que el entrenador del Espanyol estaba en Girona. En Montilivi, ganó Rubi (3-1). En Soria, Machín (2-1). Ese equilibrio en los duelos directos contrasta con el balance en el total de partidos entrenados en la División de Plata. El técnico del Sevilla dirigió 223 encuentros en la segunda categoría, entre Numancia y Girona, con un balance de 95 victorias, 66 empates y 62 derrotas. Eso equivale a un porcentaje de puntos del 52%, por encima de la media, con sus temporadas en el Girona y el ascenso a Primera como avales.

Pero el entrenador del Espanyol, que ha dirigido 126 encuentros, le gana en porcentaje: 58% de los puntos disputados y también un ascenso con el Huesca. Rubi ha ganado 63 partidos, cosechó 29 empates y 34 derrotas. Dirigió en Girona y Valladolid.

 


Source: AS Primera

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Machín-Rubi: llega el tiempo de los jornaleros
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