Ter Stegen: El meta alemán prácticamente fue un espectador durante buena parte del partido. En el único balón que llegó con peligro a su área acabó en el fondo de la red tras una gran acción individual de Raúl de Tomás, aprovechando una pérdida de balón de Arturo Vidal y la indecisión entre Piqué y Semedo. Dio una gran asistencia con la mano a Dembélé, pero el francés no acabó de concretarla en un contragolpe que podría haber sido letal.

Semedo: Un partido superlativo del lateral portugués que parece haber recuperado sensaciones tras dos partidos muy irregulares. Provocó con un poco de pillería un penalti que acabó rematando a gol Leo Messi. Está claro que se entiende a las mil maravillas con Dembélé, ya que su juego mejoró exponencialmente por la banda derecha cuando apareció el francés en la segunda parte. Valverde tiene un gran dilema sobre el jugador que debe colocar en la banda derecha para el partido de Lyon: Nelson o Sergi Roberto.

Piqué: Sigue en su estado de gracia particular. Defensivamente cometió algún error, como en la jugada del gol de Raúl de Tomás, que no supo ‘atacarlo’ a tiempo para evitar que se fuera adentrando en el campo enemigo hasta encontrar posición de disparo. Pero luego supo rectificar su error marcando un espectacular gol de cabeza tras una enorme asistencia de falta de Messi.

Umtiti: Ahora mismo la mejor noticia del central francés es que completó el partido sin notar molestias en la rodilla izquierda. Está claro que sigue progresando adecuadamente tras su reaparición repentina ante el Sevilla hace dos semanas. Realizó un partido serio, sin estridencias y siempre atento a la hora de guardarse las espaldas y la de los compañeros.

Alba: El lateral izquierdo dio el susto cuando en los primeros minutos empezó a tocarse la cadera y mirar al banquillo tras un encontronazo con un rival. Afortunadamente acabó recuperándose y pese a no exhibir un juego especialmente brillante sí fue capaz de poner cerco en su banda al Rayo. En esta ocasión, en todo caso, no estuvo tan preciso ni activo como carrilero.

Sergio Busquets: Uno de los más destacados en el partido. Sobresaliente en su capacidad de recuperación de balones así como también a la hora de evitar las transiciones del rival. Faro y referencia absoluta en el mediocampo ante la inoperancia esta vez de Arthur y contando con el empuje de Arturo Vidal como gran aliado. Valverde decidió darle un merecido descanso tras el 3-1 y teniendo en cuenta que tenía una amarilla en el zurrón.

Arturo Vidal: El chileno va camino de convertirse en el mejor jugador del mundo sin balón. Es el dueño y señor a la hora de recuperar balones, de evitar contragolpes y de hacerse con los balones divididos que merodean por su zona de influencia. Ahora bien cuando ha de tratar el balón y conducirlo entonces se tambalea todo el escenario. Aun así, su aportación sigue siendo imprescindible para dar equilibrio en el mediocampo. Además su juego agresivo e impetuoso contagia a sus compañeros en más de una ocasión. En su contra decir que el gol del Rayo llegó por una pérdida inocente suya.

Arthur: No tuvo mucha presencia en el partido y eso para un jugador que necesita el balón como el beber fue un grave hándicap. Al brasileño se le notó incómodo y sin poder desplegar su juego de control y conducción. Fue sustituido por Dembélé tras el descanso.

Messi: Si contabilizamos las puras y frías estadísticas estamos ante otro partido superlativo del argentino: una asistencia y un gol. También estuvo muy cerca de marcar otro en un gran lanzamiento de falta que desvió de cabeza ‘in extremis’ Alex Moreno cuando el portero estaba batido y el esférico se colaba mansamente. Pero lo cierto es que Leo no realizó un gran partido, jugando a ráfagas y a veces perdiendo balones un tanto extraños para él. Parecía obcecado en querer resolver cuanto antes el partido y a veces la ansiedad es mala compañera de viaje. En todo caso, superó ya a Iniesta, convirtiéndose en el segundo jugador con más partidos en la Liga de la historia del club.

Luis Suárez: Partido completo del charrúa, que pudo constatar que se iba a tener que espabilar por su propia cuenta si quería crear peligro porque Coutinho no estaba para muchas fiestas. Fue el delantero más peligroso de los blaugrana y al final consiguió obtener un premio ante su insistencia marcando a puerta vacía tras una gran asistencia de Rakitic.

Coutinho: Cada día parece más utópico que se reencuentre con su mejor versión. Ante el Rayo no sólo fue incapaz de gestionar el juego con el balón sino que además adoleció de empuje para finalizar las jugadas y de coraje para chutar entre los tres palos. Messi le dio un regalo caído del cielo con una asistencia perfecta que le dejaba solo ante el meta, pero su respuesta fue un lamentable remate que hubiera parado un niño de cinco años. Tras el descanso, retrasó su posición a la de interior izquierdo, pero su juego siguió bajo los mismos pobres parámetros de la primera parte. El brasileño está en un momento de bajísima autoestima y necesita un reset urgente para no caer definitivamente en la depresión. Fue despedido por la afición con división de opiniones, repartiéndose a partes iguales los pitos y los aplausos.

Cambios:

Dembélé: Jugó toda la segunda parte, con un rendimiento notable, aunque le faltó un poco más de serenidad a la hora de afrontar los últimos metros. Espectacular su despliegue de potencia y velocidad, creando muchísimo peligro por la banda derecha con sus subidas junto a Semedo. Apunta a titular ante el Lyon.

Rakitic: Curiosamente fue uno de los jugadores más aclamados por las gradas aunque no estaba aún en el campo. Entró por Coutinho y la ovación se notó aún más porque al brasileño le despidieron con algún pitido. A los dos minutos de estar en el campo ya había regalado una asistencia a Luis Suárez para que marcara el tercer gol. Está claro que si Bartomeu quería vender este verano al croata para hacer un poco de caja se le viene una patata caliente porque ni el jugador ni la afición están por la labor.

Malcom: Salió en los minutos de descuento para perder tiempo y poco más.


Source: AS Primera

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1×1 del Barcelona: ¿Y qué hacemos con Coutinho?
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