Metidos ya en la faena de planificar la próxima temporada, toda vez que el equipo acabó la temporada y no se vio salpicada por la polémica última jornada del campeonato regular de Segunda División, en los despachos de Las Palmas se multiplica el trabajo. Toca, por ejemplo, reorganizar la pretemporada, pues Miguel Ángel Ramírez, el presidente, ya confirmó que no habrá desplazamiento a Marbella para entrenarse. Pero, sobre todo, es el momento de darle forma a la nueva plantilla que Pepe Mel tendrá a su disposición.

De momento, la prioridad son las salidas, según anunciaba esta semana el propio Ramírez. Ahí hay trabajo extra con los futbolistas amarillos que han salido cedidos este curso: Maikel Mesa, Araujo, Deivid y Christian Rivera, epítome perfecto este último de la negligente gestión de Toni Otero como secretario técnico, puesto en el que Tino Luis Cabrera ya ha tomado su relevo.

En Maikel Mesa tiene depositadas Las Palmas muchas esperanzas pese a que ya tuvo que marcharse en el pasado mercado invernal por falta de minutos. Pieza clave en la salvación del Albacete, al futbolista tinerfeño, con contrato en vigor hasta el 30 de junio de 2022, se le espera como a uno más cuando comienza la próxima pretemporada. En el club se valoran sus ganas, pues son muchas las veces que reconoció sus desvelos por jugar en el club, y que fue el primer futbolista en llegar a un acuerdo el pasado verano para reducir su gravosa ficha. Se une, además, una conversación en clave positiva con Luis Helguera, el director deportivo del club.

Mientras, la propia UD continúa siendo presa del contrato firmado con Araujo hasta el 30 de junio de 2023. Hace unas semanas acabó una nueva sesión en el AEK de Atenas, entidad que no parece muy interesada en volver a contar con él. Está igualmente citado para iniciar la pretemporada, pero Las Palmas ya estaría buscándole un nuevo destino, que el propio delantero argentino estuvo reclamando en el pasado mercado invernal y al que Las Palmas accedió pese a sus carencias en el puesto de delantero. En esta posición, además, se cuenta con el regreso de otro pibe del agrado de Mel, Edu Espiau, que regresa tras su fructífera cesión al Villarreal B, donde metió 9 goles.

De momento, en absoluto se cuenta con Deivid ni Christian Rivera. Con el central grancanario se podría estar ultimando su rescisión de contrato, como adelanta La Provincia, y Rivera anda por Girona en medio de la confusión propia generada por la crisis de la COVID-19 que han generado los positivos en el Fuenlabrada. Desde que llegara a Las Palmas hace dos veranos anda dando tumbos sin rumbo fijo entre la propia UD, el Huesca, el Leganés y ahora el Girona. Problemas disciplinarios están cortando la progresión de un futbolista que, sin embargo, guarda un buen cartel. El año pasado, durante la pretemporada con la entidad insular, llegó tarde y ni siquiera se ejercitó con el grupo, donde nunca encajó, antes de marcharse a Girona. Una vez más, toca rescindir su caro contrato o encontrarle otro acomodo.

Se le acumula el trabajo al trío Helguera-Tino Luis-Mel. Estos dos últimos se entrevistaron esta en una céntrica plaza de la capital insular con el extremo grancanario Dani Ojeda, que recientemente jugó cedido en el Albacete, donde precisamente coincidió con Mesa, pero que tiene contrato con el Leganés, recién descendido a Segunda, hasta el 30 de junio del año que viene.


Source: AS Segunda

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A vueltas con los cedidos
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