Juan Sol falleció en Valencia a los 73 años. El maestro de periodistas Jaime Hernández Perpiñá le definía así: “Ha sido algo así como un cheque en blanco, al portador, de la sociedad en que ha prestado sus servicios porque, por añadidura, la palabra problema no ha existido ni en su vocabulario, ni en su comportamiento fuera y dentro del terreno de juego”. Decir adiós a Juan Cruz Sol es decírselo a una buena persona, a un excelente futbolista, a una leyenda del valencianismo y a un lateral de época del Real Madrid y de la Selección Española.

Sol conocía a tantísima gente que, para evitar confusiones con los nombres, solía empezar una conversación con un “¿qué pasa, fiera?” o un “hola, máquina”. Tal saludo sonaba tierno, cercano, cariñoso, para nada distante ni ofensivo. Sol combinó durante años sus rasgos vascos con un carácter mediterráneo. Tipo afable, abierto, dicharachero. Sol nació en Elgoibar en 1947 y se hizo hijo adoptivo de Valencia en 1963, cuando fichó por el club de Mestalla, una ciudad de la que solo se fue durante cuatro años para ganar tres Ligas con el Real Madrid.

Sol se hizo futbolista en la Plaza Chiquita de su pueblo, aunque bien pudo ser también pelotari como su padre. Cayetano Menargues, ojeador que tenía el Valencia en el País Vasco, fue quien avisó a Carlos Iturraspe de su talento. Iturraspe le vio en acción en un partido de juveniles en el que Sol anotó tres goles y por 60.000 pesetas lo fichó para el Valencia. Tenía 17 años y ni tan siquiera había cumplido los 18 cuando debutó con el primer equipo en Sevilla.

Sol, al que Mundo reconvirtió de extremo a lateral derecho de largo recorrido, se convirtió en la primera de sus dos épocas en el Valencia en uno de los mejores defensas de Europa. De hecho, fue el único español que integró la selección europea que se enfrentó en los años 70 a una sudamericana en un partido a beneficio de Unicef. Con España fue internacional en 28 ocasiones, todas ellas con Kubala de entrenador, una cifra que en los tiempos actuales se traduciría en 80 o 90 veces por el mayor número de partidos que se juegan.

Sol formó parte, junto a Jesús Martínez, Aníbal y Antón, de la línea defensiva que contribuyó a que el Valencia de Alfredo Di Stéfano se convirtiera en campeón de Liga en 1971. Ese título era el segundo que conseguía como blanquinegro tras la Copa del Generalísimo de 1967. Su palmarés, engrandecido años después por una Recopa y una Supercopa de Europa (1980), aunque entonces su protagonismo en el equipo era residual, pudo ser mayor dado que su Valencia de principios de los 70 fue tres veces subcampeón de Copa y uno de Liga.

Santiago Bernabéu le fichó para el Real Madrid lanzándole el lazo en un restaurante en Almansa. Como recordaba el propio Sol en el Libro ‘100 años, 100 historias’ escrito por el periodista Fran Guaita: “Iba con un amigo a un coto que tenía en Almansa y, después de comer, coincidimos en el restaurante con el señor Bernabéu y con su esposa, Doña María. Me acerqué a saludarle por cortesía y, tras conversar unos minutos, se despidió diciéndome que la temporada siguiente jugaría en el Madrid. Y así fue”.

Sol fue traspasado al Real Madrid por 30 millones de pesetas, convirtiéndose en uno de los traspasos entre clubes españoles más elevados del momento y uno de los primeros en los que intermedió un represente de jugadores, su amigo y mítico agente español Alberto Toldrá. Sol jugó con la camiseta del Real Madrid 126 partidos oficiales, pero tras cuatro temporadas y una lesión mal recuperada en la rodilla en un choque en Barcelona con Olmo, puso fin a su etapa en Chamartín y regresó a las filas del Valencia. Mestalla se puso en pie para recibirle el día volvió a jugar allí de local.

Una vida vinculada al Valencia CF tras colgar las botas

Sol, tras retirarse en 1981 (309 partidos con el Valencia, 15 goles), instaló su residencia en la ciudad del Turia y años después regresó al Valencia CF. Fue delegado en la época de Rafa Benítez, una etapa marcada por la alineación indebida que cometió el equipo contra el Novelda en Copa al coincidir en el campo más extracomunitarios de los permitidos, un error que le llevó a presentar su dimisión. Sol, emprendedor en el mundo de la joyería (siete años representante de los relojes Breitling) y también en la hostelería (regentó varios restaurantes), estuvo cinco años vinculado al Chelsea como ojeador en España (le fichó su amigo Frank Arnesen, director deportivo blue). En los últimos años, en la era Peter Lim, Sol ejerció de embajador del club y desde 2018 ocupaba un asiento en el consejo de Administración.

“Mis equipos han sido: Valencia, Real Madrid y Selección Española. A los tres me entregué en cuerpo y alma. Gané dinero y amigos. He tenido la suerte de tener compañeros fenomenales, verdaderos monstruos, y entrenadores fantásticos. Kubala y Di Stéfano fueron maestros y compañeros. La afición del Valencia, incomparable; la de Madrid, increíble. No sé qué tiene aquella camiseta del Real, que te embruja; la del Valencia, apasiona” (40 Históricos del Deporte Valenciano, Jaime Hernández Perpiñá). Descansa en paz, Loqui.


Source: AS Primera

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Adiós a Sol, lateral de época
Adiós a Sol, lateral de época