El Real Valladolid cuajó ante el Eibar uno de esos partidos que ni chicha ni ‘limoná’. A pesar de incrementar el nivel de compromiso y competitividad, los blanquivioletas volvieron a mostrar un fútbol insuficiente para superar a un rival directo como era el conjunto armero. Aunque Roque Mesa y Kike Pérez tuvieron algún momento de intentarlo, no hubo continuidad ni ocasiones que llevarse realmente a la boca. Miguel Rubio rayó a un buen nivel en su debut.

Masip: El Eibar achuchó por momentos, pero no llegaron muchos balones a sus inmediaciones. Pudo salir en alguno más de los que lo hizo, aunque no cometió errores importantes. Estuvo en la línea del resto del equipo.

Luis Pérez: Tuvo mucho trabajo teniendo que enfrentarse de primeras a Bryan Gil y Rafa Soares. Cuajó uno de sus mejores partidos como blanquivioleta, quizás no tanto en ataque, aunque subió el costado varias veces, como en defensa, donde estuvo a un buen nivel.

Bruno: Ante la presión ejercida por el Eibar, optó por no complicarse la vida con el balón en los pies, salvo en una ocasión en la que concedió un error que casi aprovechan los locales. Sólido en las disputas, aunque Kike García le buscó las cosquillas en algún momento.

Miguel Rubio: No le dio tiempo a llegar a la disputa con Kike García en el gol del empate. Pudo estrenarse en Primera con gol, aunque lo anotó en fuera de juego. Contundente en la segunda mitad, se le vio a un buen nivel.

Olaza: Pocas apariciones en ataque, pero solvente en defensa, donde realizó varias ayudas a Miguel Rubio. A pesar de que el Eibar buscó el dos para uno en múltiples ocasiones, rindió a un nivel alto y se animó con algún centro en la segunda parte.

Orellana: Empezó bien, pero se apagó pronto. Pareció reactivarse en el comienzo de la segunda, aunque no llegó a encadenar acciones de calidad. Vio una amarilla en una falta que sobraba en la última acción del partido.

Roque Mesa: Ajustó bien el penalti sobre Guardiola para adelantar a los suyos. Dio varios buenos pases que, sin embargo, no llegaron a incidir en ataque. En los mejores minutos del Pucela fue protagonista, aunque acabó muy fatigado.

Kike Pérez: Más cómodo en el centro del campo que por delante, siempre que intervino mejoró la jugada. Intermitente con balón, pero muy afanado en labores defensivas. Elevó su nivel con respecto a partidos anteriores.

Jota: El Eibar no le dejó campo para correr y anuló sus intentos de transitar. Volvía después de una inactividad prolongada y no terminó de encontrarse en ningún momento. Desaparecido, fue sustituido por Janko.

Weissman: Apenas participó en la primera mitad, y cuando lo hizo, le cobraron una mano que no era. Se marchó con un enfado morrocotudo después de cansarse de lanzar desmarques sin que le sirvieran de mucho.

Sergi Guardiola: Forzó bien la pena máxima en los primeros compases. Aunque parecía no estar para los 90 minutos, y de hecho dio signos de fatiga, Sergio confió en él para que completase el encuentro. No obstante, como el resto del equipo, fue perdiendo presencia.

Kodro: Bajó a recibir para intentar descargar al equipo en varias ocasiones, aunque en área rival no se le vio. En defensa sí aportó.

Janko: Reapareció actuando como extremo, aunque no intervino demasiado.

Míchel: Entró con el partido prácticamente finalizado.


Source: AS Primera

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