Esta vez, Koeman no se anduvo con probaturas. Los mejores jugadores que tenía en el equipo fueron los jugadores que estuvieron en el campo. Y los que hicieron los goles. Pedri el 0-1 y Messi, el 1-2 y el 1-3. Pero hubieron más socios, especialmente De Jong y Dembélé. Este fue el uno por uno del Barça:

Ter Stegen. Suele dudar en los balones al espacio. En el del 1-0 de Williams, se quedó prudentemente en su área grande. Pero debería jugar algo más adelantado. Podría evitar más acciones de peligro. Bajo palos, gran portero. En campo abierto, uno más. También sufrió en los centros cruzados.

Dest. Mano a mano con Muniain, sufrió en los primeros minutos con él y con las subidas de Yuri. Tiene mucha voluntad. Pudo hacer el gol del empate pero tiró al bulto. Competitivo.

Araújo. Mal en la coordinación defensiva con Lenglet en el primer gol, luego se repuso y jugó un partidazo. Con jerarquía.

Lenglet. Una vez más, cándido en la jugada del 1-0 contra Iñaki Williams. En lugar de cederle la derecha, se venció y fue driblado por el delantero, que hizo el gol con facilidad. Luego, hizo que le sacaran una tarjeta absurda que le impedirá jugar en Granada. Los errores de bulto condenan partidos en los que luego, en líneas generales, está mejor.

Alba. Lo de siempre. Para arriba, bien. Atrás tiene muchos problemas. Físicamente ya no puede volver al mismo ritmo que sube. En campo rival tiene criterio para jugar e intuye muy bien las acciones. Es su doble cara

Busquets. Pésimo inicio de partido. Dejó un océano de espacios entre líneas. Cuando el Barça se juntó, mejoró algo y acabó estable en su posición habitual.

De Jong. Bien. Valiente, como se le pide, para creer en la acción del 1-1. Una acción en la que sólo él creyó con un desmarque que nadie de la defensa del Athletic quiso seguir. Pero eso se le pide, pisar el área rival, ser más decisivo.

Pedri. Partido catedralicio del canario, que marcó el primer gol, asistió a Messi en el segundo y movió al equipo con ese ritmo tan suyo que le ha convertido en el jugador de moda del Barcelona.

Dembélé. Un jugador apasionante. Juega a tanta velocidad que cuando se quiere tomar un descanso y para, todos se temen lo peor. Aunque mezcla aciertos con errores de manera impenitente, esta vez pesaron más las buenas acciones. Y, sobre todo, que animó al equipo a meterle ritmo cuando perdía 1-0.

Messi. Su abrazo a Pedri, pero sobre todo su sonrisa de satisfacción, recordó tiempos lejanos con otros socios que le hicieron grande. Fue metiéndose poco a poco en el partido y pudo terminarlo con cuatro goles, ya que remató dos veces a los poste y se le anuló un gol. Si fue su última vez en San Mamés, fue espectacular.

Griezmann. No marcó, pero se movió con mucho sentido. Es cierto que en ocasiones parece el patito feo de la delantera, pero sabe jugar a esto y tiene mucha más jerarquía que Braithwaite

En la segunda parte comparecieron Mingueza y Braithwaite, que cumplieron su cometido de cumplir por la parte derecha defensivamente. Sustituyeron a Dest y Dembélé, que pensaron ya en Granada.


Source: AS Primera

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Aprobados y suspensos: Messi y Pedri, como una catedral
Aprobados y suspensos: Messi y Pedri, como una catedral