En ningún caso reúne el Estadio de Gran Canaria, en estos momentos, las condiciones idóneas para la práctica del fútbol de élite. Está situado en una colina de la zona alta de Las Palmas de Gran Canaria donde el viento no se corta un pelo y, si además se suman a la fiesta la lluvia y un césped en pésimas condiciones, el espectáculo del balompié se resiente sobremanera.

Por eso tiene aún más mérito la valiente propuesta con la que comparecieron Las Palmas y Logroñés. Especialmente llamativo fue el inicio del conjunto riojano, pues ni siquiera habían pasado 20 segundos de partido cuando Valles tuvo que lucirse por partida doble, la segunda vez tras un disparo a bocajarro de Ruiz cuando lo más fácil era hacer el 0-1. Pronto espabiló Las Palmas, pero tampoco es que se arrugaron los muchachos de Sergio Rodríguez.

Pese a que el césped lo condicionaba todo, botando tanto el balón que pareciera otro deporte, ambos equipos se mantenían atrevidos en su juego y aseados en su propuesta, pero tanto Valles como Miño pasaron a ser meros espectadores de un duelo que tenía mucho tanteo pero nula definición.

Pudo irse Las Palmas al descanso ganando tras un gol de Curbelo, que había entrado segundos antes por el lesionado Díez, pero el VAR anuló, de manera impecable, la certera acción del central grancanario.

Pese a que el Logroñés salió más valiente tras el descanso, fue la formación local quien le dio la primera mordida al partido cuando Rober, desequilibrante siempre a pierna cambiada, se la cruzó perfectamente bien a Miño desde el pico izquierdo del área, asistencia previa de Pejiño, para hacer el 1-0.

De momento, a los visitantes no les bastaba con el empuje del hiperactivo Siddiki, alma de su equipo, acaso el principal argumento para intentar horadar la roca amarilla. En cualquier caso, Las Palmas pareció dar un paso atrás para intentar conservar el triunfo momentáneo incluso con dos delanteros como Mendes y Araujo sobre el césped. Tampoco es que le fuera mal, pues la candidez riojana en ataque se acaba pagando demasiada cara. De Valles, de momento, no había noticias desde los trepidantes 20 primeros segundos del partido. Mientras, sus compañeros esperaban pacientes para asestar el golpe definitivo.

Intentó Rodríguez dar un volantazo para evitar el desastre con un doble cambio en el 76, cuando entraron Iago López y Vitoria. Tuvo entonces algo más de mordiente el Logroñés, que bien pudo empatar por medio de un estético cabezazo de Siddiki en el 83’ que se marchó fuera.

Tampoco es que Las Palmas haciendo gala de trabajo solidario, pasara demasiados apuros para conservar ese 1-0 que amplió Araujo cuando el partido agonizaba. Por si no había quedado claro, la formación de Pepe Mel certificó su primera victoria del curso, esa por la que todavía suspira el Logroñés, al que el penalti transformado por Andy en el descuento le sirvió de poco.


Source: AS Segunda

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Araujo vuelve a sonreír
Araujo vuelve a sonreír