Claudio Bravo vuelve de una lesión de rodilla y entrará al menos entre los convocados del Betis para enfrentarse este domingo a la Real Sociedad, el equipo que le trajo a Europa. El portero chileno llegó a Donosti en 2006, con 23 años y tras haber completado varias temporadas de importancia en el Colo-Colo de su país. Costó 1.200.000 euros. Y allí, de txuri-urdin, fue donde llegó a convertirse en el futbolista que luego pasaría por el Barcelona y el Manchester City, nada menos.

Ocho temporadas pasó Bravo en San Sebastián, donde disputó 237 encuentros oficiales en los que recibió 301 goles. Curiosamente, el guardameta consiguió marcar un tanto, de falta, que sirvió para ganar al Nástic de Tarragona en Anoeta el 14 de febrero de 2010. Militaban los txuri-urdines en Segunda División, Claudio la cogió a un metro del área ante la sorpresa generalizada y su tiro, por abajo, entró tras dar en la barrera.

El público realista coreó el nombre del portero, que ya era uno de los ídolos del equipo aunque también había formado parte de la plantilla que descendió a Segunda tras 40 años seguidos en la máxima categoría. Meses después de su gol de falta, la Real retornaría a Primera tras el peregrinaje de años en el infierno.

Antes de marcharse al Barcelona, en julio de 2014, a cambio de 12 millones de euros, Bravo también viviría días de vino y rosas cuando logró clasificarse para la Champions League en la 12-13 y disputarla en la 13-14. Como jugador azulgrana, el portero chileno jugó cuatro encuentros contra la Real Sociedad, todos ellos de Liga, con un balance de dos victorias y dos derrotas, estas últimas ambas en San Sebastián.


Source: AS Primera

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Bravo y la Real: descendió, ascendió… y marcó de falta
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