El ‘marciano’ Dembélé tampoco despegó en Getafe, el estadio donde se hizo terrenal nada más llegar a España (2017) con aquella lesión terrible por dar un taconazo que adelantó el historial de lesiones que estaba por venir. 325 días después, Koeman le dio la camiseta rosa de titular al extremo francés, pero este la volvió a tirar. Porque el mayor problema de Dembélé ya no está en las lesiones, ni siquiera en la actitud, tan criticada en ocasiones por parecer en su planeta. En Getafe, hasta se tiró encima de Soto Grado después del impacto de Nyom en la cara de Messi. Su verdadero quebradero de cabeza es su incapacidad para elegir bien en el césped.

En el Coliseum, fue una máquina de perder balones. Sólo en la primera parte extravió 14, para un total de 16. Y eso que ‘sólo’ jugó 62 minutos. También falló siete pases. No fue el peor del equipo porque Dest perdió 23 balones y falló 11 pases. La izquierda fue una banda descontrolada en el Barça.

Dembélé tiene todas las condiciones para hacer la jugada de su vida en cada acción. El problema es que, exceptuando aquella acción del Tottenham y algunos picotazos en los Clásicos (lo tiene a una semana vsta), casi siempre hay un último toque inadecuado. Algunas conducciones de balón resultan impropias de un jugador de su precio. Dembélé siempre parece descontrolarse a medida que avanza en la acción. Una lástima, porque es un futbolista con las cualidades necesarias para hacer la diferencia.

Después de haberse negado a salir a última hora rumbo al Manchester United, Koeman decidió aprovechar el cansancio de los internacionales (él ha dejado de ir con Francia) para meterlo en el once en Getafe. Y Dembélé lo intentó. Pero realmente sólo hizo peligro en un par de acciones en campo abierto. En el resto, se perdió en regates absurdos en medio de camisetas azulonas. Si Dembélé quiere tener un rol en este Barça, cada día es más evidente que el único posible es el de revulsivo. El Dembélé capaz de reventar partidos a lo loco, en espacios abiertos. Un especialista. Aunque a veces uno echa la vista atrás y recuerda, cómo a campo abiert, y casi a portería vacía, mandó al limbo la última noche memorable de Messi con aquel fallo grosero contra el Liverpool que ha traído tanta y tanta tormenta en el Barça.

 


Source: AS Primera

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Dembélé se descontrola
Dembélé se descontrola