El 2-2 de Fuenlabrada dejó un regusto amargó en el oviedismo. Por cómo se dio y por lo que significa: que el equipo sigue anclado en la zona intrascendente de la tabla, más pendiente de lo que hacen los de abajo que lo pasa por arriba. Pero las circunstancias del empate son las que más han dolido: el Oviedo, que se puso por delante y gozó de ocasiones de sobra para ampliar su ventaja, jugó casi toda la segunda parte con un jugador más sobre el terreno de juego.

Hay otro elemento que duele especialmente en la caseta azul. El primer gol del Fuenlabrada, que ponía momentáneamente el 1-1, llegó en una acción a balón parado, uno de los grandes males del Oviedo en lo que va de temporada.

Con el tanto de Diéguez, en una jugada en la que Grippo tocó la pelota con la cabeza en dos ocasiones sin lograr despejar el peligro, ya son ocho los goles en contra de los azules en saques de esquina.

La parte positiva es que la pizarra volvió a funcionar en ataque, algo que también ha sucedido habitualmente durante el curso. El primer tanto azul, de Sangalli, llega en una falta colgada que Christian gana en el salto a su par y el extremo define.


Source: AS Segunda

Datos del contenido y su autor:
El balón parado vuelve a castigar otra vez al Oviedo
El balón parado vuelve a castigar otra vez al Oviedo