De tanto fichar, ocho jugadores nuevos hasta el momento, la Unión Deportiva se olvidó de soltar lastre. “Hasta que no salga nadie no podemos inscribir a más jugadores”, repite como una mantra Pepe Mel desde la semana pasada. El tiro ya ni siquiera se dirige a los posibles nuevos futbolistas, como el delantero italiano Pietro Iemello, sino a gente de la casa.

Ocurre que, de momento, Cristian Cedrés continúa sin poder debutar este curso con el equipo grancanario. Con contrato hasta el 30 de junio del año que viene, el extremo de Carrizal, tan “legañoso” como el que más, continúa sin poder ser inscrito en la liga. Y ahora, cuando apenas faltan tres días para que se cierre el mercado, que se quede fuera de la plantilla supone una amenaza más que real. De momento los tres primeros partidos, como sucederá mañana, los vio por televisión.

Como insiste Mel, antes de inscribir hay que firmar salidas. A falta de resolver sus líos judiciales, con Jonathan Silva ya se hizo la triquiñuela de darle ficha del filial. Con la de Rivera al Huesca a punto de materializarse, debe llegar ese delantero que tanto pide el entrenador madrileño. En contra del propio Cedrés juega además que dos de los futbolistas descartados públicamente por el club, como son Mantovani y Srnic, de momento acuden, como él, a entrenar cada día a Barranco Seco. “No tienen intención de irse”, asegura un testigo diario del trabajo que se desarrolla en la Ciudad Deportiva de Las Palmas. A ambos, por motivos contractuales, ya se les hizo su correspondiente ficha. El central argentino, incluso, quedó registrado con el número 9, tan poco habitual en un defensa. Srnic, con el 22. Y Cedrés, pese a que no estaba en la lista inicial de descartes, sigue sin ‘aparecer’ por LaLiga. De momento, todos acuden a entrenarse diariamente a la colina de Barranco Seco. Pero Cedrés, al menos que se sepa, no era uno de esos descartados.

Al menos, cuenta el extremo insular, siete años en la cantera del Real Madrid, con la venia de Pepe Mel. “Ya le he dicho a la Dirección Deportiva que lo quiero conmigo. Contar con él es una obsesión para mí”, insistió esta mañana en la conferencia de previa al partido de mañana contra el Logroñés. De momento, recibe largas habituales de los responsables de la parcela deportiva, Luis Helguera (director deportivo) y Tino Luis Cabrera (secretario técnico).

De momento, las buenas intenciones de despachos y entrenador no han surtido efecto en la figura de Cedrés, puesto que el lunes se cierra el mercado de fichajes y, por tanto, el periodo de inscripción de futbolistas, salvo causas de fuerza mayor como jugadores sin contrato o graves lesiones en alguno de los equipos.

Temporada crucial.

Tras haber entrado en los planes de Pepe Mel desde que este llegara a Las Palmas en la primavera de 2019, gol en el Heliodoro incluido, Cedrés afronta ahora una temporada crucial para su futuro, de momento la última que le resta firmada con Las Palmas. El extremo tuvo que cesar su actividad en diciembre por unas molestias en el menisco de la rodilla izquierda que le obligaron a pasar por el quirófano. Su último partido había sido el 1 de diciembre en Extremadura (0-1), y con el COVID-19 en medio no pudo volver a jugar hasta el 11 julio, contra el Mirandés y en el EGC (1-0).

Acabó Cedrés jugando los tres últimos partidos del curso pasado, con la permanencia amarilla prácticamente amarrada. Semanas antes falleció su madre, y el fútbol fue su refugio. Aquel calor del hogar que, por motivos de despacho, ya no tiene. El lunes se cierra el mercado y, de momento, las palabras golean a los hechos. El dilema continúa.


Source: AS Segunda

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El dilema de Cristian Cedrés
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