Otra ronda. El Espanyol salvó de nuevo un ‘break’ y se mantiene firme para regresar a Primera. No fue Son Moix Melbourne Park ni LaLiga SmartBank es el Open de Australia, pero el conjunto de Vicente Moreno sigue pasando sets y rondas, pocas veces con brillantez y muchas de ellas con rigor, como la del domingo en Mallorca, con un juego de saque y volea. De nuevo, el equipo sale de su mala racha con un drive demoledor, y demuestra que no está dispuesto a caerse de lo alto de la tabla. A dos puntos del Mallorca, que visita al Almería el domingo, y con Sabadell, Sporting, Oviedo, Mirándes, Logroñés y Castellón como próximos rivales, este parte del cuadro puede suponer un paso de gigante para lograr su objetivo.

Discursos sesgados. De igual a igual, como un Djokovic-Nadal, peca de prudente Vicente Moreno y de osado Luis García en sala de prensa. Ambos ofrecieron una lectura del partido algo sesgada. Es cierto que el Mallorca controló mejor el encuentro que el cuadro blanquiazul, pero también lo es que el Espanyol golpeó en los momentos oportunos y mereció llevarse algo de Son Moix. El fútbol no es cuestión de valentía, premiada quizás por el aficionado, sino de aprovechar los recursos y los momentos que ofrece el encuentro. Y en ese contexto los blanquiazules obtuvieron premio en la cabeza de un Puado al alza y de un Dimata contradictorio.

Calificativos. “Al alza” y “contradictorio”, términos que no enjuician, solo valoran. Si el aficionado al fútbol tiende siempre a la dicotomía, al bien y al mal que le despiertan las bajas pasiones, este curso en Segunda se agrava todavía más. Por eso Diego López ya no sirve cuando falla y en cambio es trascendental en partidos como el de Son Moix, con dos intervenciones de mérito con 0-0. La línea del meta gallego es discontinua, quizás, pero su rendimiento no es determinante ni para bien ni para mal en un Espanyol que dispone de los mejores jugadores pero de deficiencias colectivas, como las del 1-1, un cúmulo de errores que en Primera se pagarían mucho más caros: espacio entre central y lateral, no marcar a los jugadores del área o no estar pendientes de la segunda jugada.

Pequeños duelos. El encuentro dejó particulares pero grandes duelos, como el férreo marcaje de Raíllo a RdT o la imposibilidad del Espanyol de tapar a Salva Sevilla en la primera mitad, quien a sus 36 años sigue siendo el compás del Mallorca. También RdT resultó menos determinante en un contexto en el Nico Melamed (menos acertado el domingo) y Puado han dado un paso adelante. El delantero suma ya seis goles y cinco asistencias, unos números al alcance de muy pocos, por lo que una de las mejores noticias de este curso en Segunda ha sido la confirmación de Puado como un jugador capital y de futuro.


Source: AS Segunda

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El ‘drive’ demoledor del Espanyol
El ‘drive’ demoledor del Espanyol