Bromeó hace unas semanas el Leganés a propósito de Halloween y la visita del Mirandés. Terror en Butarque se dice VAR, se jactaban los blanquiazules para presentar el partido. Y era cierto. La temporada pasada perdieron la categoría con un buen número de decisiones polémicas agujereando el casco de la nave pepinera. Así era casi imposible mantenerse a flote. Pero donde antes había desdicha, ahora hay satisfacción. Fiel al tópico, lo que un día el VAR le quitó al Leganés, hoy se lo está devolviendo.

Esta temporada los pepineros no acumulan ninguna decisión arbitral que les haya perjudicado y a su favor cuentan con dos penaltis que pitó la tecnología y que le han valido para sumar dos triunfos clave, los dos además fuera de casa. Ante el Logroñés en Las Gaunas (0-1) y ante el Málaga en la Rosaleda (0-1).

El primero sucedió después de una falta lateral que sacó Gaku y que no cabeceó Tarín porque un defensor rival tocó la bola con el antebrazo. Iglesias Villanueva se fue a verlo a la pantalla y pitó once metros. Borja Bastón marcó el tanto que luego fue el definitivo para el triunfo.

La escena se repitió hoy en La Rosaleda cuando un buen centro al área de Rubén Pardo terminó en control de espuela de Arnáiz. En la disputa, Juande le robó la pelota pero pisándole el pie de apoyo. Suficiente para que Pérez Pallás, el árbitro del VAR, le pidiera al colegiado sobre el césped, De la Fuente Ramos, que se fuera a verlo. El trencilla interpretó falta. Penalti que ejecutó Sabin Merino para hacer el 1-2 que ha dado el triunfo al Lega.

Acabado el partido, Manuel Sánchez, el segundo de Pellicer (el técnico estaba sancionado) no entró a valorar la jugada, aunque sus constantes silencios y referencias a la acción evidenciaron cierto desacuerdo con la decisión del colegiado. El fantasma de posibles sanciones en caso de protesta (véase el caso de Álvaro Cervera) quizá le invitó a la prudencia.

Riguroso o no, justo o no, el caso es que la acción sirvió al Leganés para vencer. Junto en el penalti de Las Gaunas, los pepineros han sumado cuatro puntos más que en caso de no haber intermediado la tecnología. La diferencia entre estar a sólo dos puntos del liderato o en la cola del tren del play-off. Atrás quedan los fantasmas del pasado (la mano de Jovic, esa mano de Jovic) vinculados con al arbitraje. Terror en Butarque ya no se dice VAR.


Source: AS Segunda

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El Leganés se reconcilia con el VAR
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