El primer triunfo del Real Valladolid en la presente temporada llegó en un partido con cierto sabor añejo, después de que Sergio González alineara a ocho futbolistas que ya tenía a sus órdenes el año pasado. No se trató realmente de una novedad, puesto que ya lo hizo en las primeras jornadas, del mismo modo que no fue novedad, aunque lo pareció, el número de faltas cometidas.

El cuadro blanquivioleta cometió hasta 23 infracciones, cifra alta que, sin embargo, no es el máximo del curso, marcado en las 26 ante el Celta. Ni tan siquiera fue el segundo día que más hizo, puesto que ante el Huesca fueron 24. Posiblemente sí chocó a quienes no tienen al vallisoletano como un equipo demasiado infractor, y más viendo su media de las pasadas campañas.

No en vano, en la temporada 2018-19 se cometieron 13,97 faltas por partido, una cifra que bajó hasta las 12,73 en la 2019-20. En las nueve jornadas transcurridas hasta el momento, se ha producido un incremento de la media hasta las 15,33, cifra que maquillan partidos de guante blanco como el del Betis, en el que se cometieron diez faltas, o el del Real Madrid, en el que solamente se produjeron siete interrupciones de este tipo.

De las 23 infracciones cometidas, 13 fueron en la primera mitad, marcando el tope de la temporada en una parte, pero no en un periodo, puesto que contra el Celta, en el segundo, se cometieron 14. El mínimo en 45 minutos lo marcan los primeros frente al Betis y los segundos frente al Real Madrid, en los que solamente hubo tres acciones antirreglamentarias.


Source: AS Primera

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