Viernes 23 de octubre, 23:45 de la noche, el Valencia se marcha del Martínez Valero con cero puntos en el casillero después de cuajar los peores minutos de la temporada y después de una reacción insuficiente tras el descanso que solo ha servido para poner el 2-1. Al término del encuentro, Soler y Gracia lo dejan claro “así no nos da” y la sensación en el vestuario es de profunda rabia y de impotencia. Rabia porque los valencianistas consideraban que, jugando como en la segunda mitad, habrían ganado a los franjiverdes e impotencia por haber sido ellos mismos los que se dispararon en el pie con esa desastrosa primera mitad.

El Valencia tocó fondo futbolística y anímicamente en el descanso del partido frente al Elche, pero desde entonces rebotó como si ese oscuro fondo fuera una colchoneta. La charla que Javi Gracia reveló que había dado a los suyos en un principio no entró bien entre la afición valencianista, pero se ha demostrado efectiva. “Les dije a los chicos que no debíamos dejar escapar la oportunidad de jugar como un equipo y con intensidad, independientemente del resultado” recalcó el Navarro y así lo hizo el Valencia, que desde entonces procura jugar olvidando el marcador y la clasificación.

Tan solo una semana después, las palabras se repetían esta vez en boca del capitán, José Luís Gayà “Independientemente del resultado o de que hubiéramos perdido, hemos demostrado ser el Valencia, estoy orgulloso de este equipo” relató el ’14’ tras un buen partido sin el premio de la victoria ante el Getafe.
Curiosamente la merecida victoria llegó ante el rival frente al que verdaderamente el resultado habría sido lo de menos –perder contra el Madrid nunca ha supuesto un cataclismo en Mestalla-, y ese 4-1 no es solo una goleada, ni un hat-trick de Soler y tampoco tres puntos más. Ese 4-1 supone la confirmación de una tendencia.

Una tendencia que empezó desde el fondo del agujero, en el cual el núcleo duro del equipo sabía que había que bajar al barro para sacar la situación y que tenían que jugar los que verdaderamente estuvieran dispuestos “a arremangarse y sumar como fuere” sonaba en el vestuario che, que dentro de lo malo miraban con optimismo al futuro tras los segundos 45 minutos que habían cuajado y no se dejaban llevar por el pánico del entorno.

Gracia recogió el guante y desde entonces futbolistas como Lato o Cheryshev han pasado a tener un rol protagonista. Ambos acumulan más minutos en los últimos tres partidos que en la suma de los seis restantes, ambos garantizan trabajo en ambas partes del campo y lo que es más importante: ambos se complementan a la perfección con Gayà y le ayudan a tener más protagonismo en ataque. Además, futbolistas como Guillamón o Yunus, uno destacado por su salida de balón y el otro por su electricidad, también han dado un paso al frente, de hecho, una de las cualidades que más gustan al navarro del joven internacional estadounidense es su disciplina y capacidad para bajar a defender.

Esa intensidad se ha visto reflejada en los resultados, en el juego y en la estadística. Hasta la cita en Elche el Valencia había llegado a la meta rival en 40 ocasiones, pero a ellos les habían rematado un total de 81 veces, más del doble. A partir de ese duelo, los números han dado un giro y son 26 remates che en tres partidos y 31 recibidos, con el engorde de la estadística que supone jugar contra el Real Madrid.

Hasta hace poco más de tres semanas los fantasmas del descenso sobrevolaban la capital del Turia y era tendencia en las redes sociales. Las casas de apuestas daban más favoritos para la pérdida de la categoría al Valencia que a otros clubes como el Levante, el Valladolid, el Osasuna o el Celta, hoy están lejos de esa terna. Y lo más importante, la intensidad vista sobre el terreno de juego, la actitud de todo el equipo, el liderazgo de Gayà y Soler y, lo más importante, los resultados, han vuelto a enchufar a una afición hastiada desde el inicio del verano.


Source: AS Primera

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El punto de inflexión fue en Elche
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