Al Real Madrid no le sienta bien el rosa. No tanto por una cuestión estética, que es totalmente opinable, como práctica: de momento, tres partidos con la segunda equipación y tres derrotas. Partido en que el Madrid salta al césped con su llamativa camiseta suplente, partido en el que se va a casa derrotado. Para los blancos, el rosa parece gafe.

La cuestión empezó, de hecho, el curso pasado: el Real Madrid disputó la vuelta de octavos de final de la Champions League 2019-20 con una equipación de este curso; al estar ya lanzada, se consideró desde el club una buena oportunidad para lucir el nuevo diseño y así adelantar las tareas de promoción del mismo. Al vestir el Manchester City de azul claro y blanco, el Madrid debía salir seguro con una equipación distinta a la blanca, y en esa batalla se impuso la rosa por delante de la tercera, mezcla de negra y gris con detalles en rosa.

El resultado es bien conocido: derrota en el Etihad Stadium por 2-1 con dos errores importantes de Varane y el Madrid, eliminado por segundo año consecutivo de la Champions en octavos de final. El equipo de Zidane se había proclamado campeón de Liga unas semanas antes y aquel tropiezo, anticipado por el 1-2 de la ida en el Bernabéu, se tomó con un mal cierre a un curso satisfactorio, con dos títulos (también se ganó la Supercopa de España).

Pero el nuevo curso no ha traído mejores sensaciones de rosa: dos partidos, dos derrotas. Primero, ante el Cádiz en Valdebebas, 0-1, con el Madrid vistiendo de rosa pese a jugar en casa con motivo del Día Mundial contra el cáncer de mama, que tenía lugar dos días después. Y el último ejemplo, el descalabro de Valencia (4-1), con tres penaltis en contra y con el Madrid cediendo tres puntos de su ventaja con el Barcelona.

Con la tercera equipación, mejor

Curiosamente, al Real Madrid le ha ido bastante mejor con la tercera equipación que con la segunda. Ha jugado dos partidos de momento de negro, los dos primeros que disputó en esta Liga 2020-21: 0-0 en casa de la Real Sociedad y triunfo por 2-3 ante el Betis en el Villamarín. No fueron los mejores partidos de un Madrid que por entonces arrancaba motores, pero al menos los resultados acompañaron mínimamente.

El Madrid viene incluyendo cada año entre sus equipaciones una de un color llamativo por razones comerciales (dichas equipaciones tienen gran acogida entre la afición y los seguidores blancos fuera de España). El curso pasado se optó por el verde, el anterior por el rojo, en la 2017-18 por una mezcla de azules y en la 2016-17, por un morado que sí tiene gran relación con la historia blanca (ha sido siempre el segundo color con el que se asociaba el Madrid tras el blanco).

No optaba el Madrid por el rosa desde la temporada 2014-15, la segunda con Carlo Ancelotti en el banquillo y de mal recuerdo: se ganaron la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, pero el equipo se descalabró en el tramo final de la temporada y acabó cediendo tanto la Liga como la Champions; ambos torneos, junto a la Copa, fueron para el Barcelona, su segundo triplete en unos pocos años. El Madrid apenas vistió la rosa (se utilizó mucho más la equipación negra) dos veces, con resultados diversos: derrota por 4-2 en Anoeta ante la Real y triunfo por 0-2 en casa del Schalke 04.


Source: AS Primera

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El rosa gafa al Real Madrid
El rosa gafa al Real Madrid