El Sevilla-Betis puede hasta con la Semana Santa. La Hermandad de vísperas de La Milagrosa modificará su recorrido para no afectar el operativo policial del derbi en Nervión. El cocktail Sevilla-Betis en plena Semana de Pasión intensifica el color si cabe de un partido capaz de superarse por más años que se juegue (sigue el encuentro en directo en As.com). Y que no puede estar mejor representado desde sus capitanes. Jesús Navas, 33 años y cinco meses, y Joaquín, 37 años y nueve meses. Jugadores que se criaron en esos derbis, conocieron mundo y han vuelto para explicarles a jóvenes y a ‘forasteros’ lo que significa. Aunque para eso, pocos como Joaquín Caparrós, el entrenador de la sangre roja. Explicaba el otro día Antoñito, otro sevillista de corazón caliente, que el utrerano les mandaba a comprar el pan a la tienda. “Id allí , escuchad a la gente”.

El sevillismo ha celebrado el regreso de Monchi porque intuía que el Betis le estaba comiendo terreno. Serra Ferrer, el inventor del “sentir, luchar, ganar: podemos” de 2005, le ha vuelto a meter veneno verdiblanco al derbi. El 3-5 de la temporada pasada, partido del que por cierto ya no están 18 de los 36 convocados para ese día, elevó a Setién, cuyo estilo se hizo creíble a partir de ese resultado.

Los onces tienen incógnitas. Más que por la alineación, por el estado físico de sus protagonistas. Vaclik, lesionado en la ida de la fatal eliminatoria ante el Slavia, no está a tope. Canales tiene el tobillo como una bota. Podría jugar a última hora, pero un golpe le dejará para el taller. El Sevilla tiene más gol (51 por 36). El Betis se junta más y tiene más criterio con Carvalho, Guardado, Joaquín, Canales y Lo Celso.

LaLiga ha promocionado el derbi con un acto en Nueva York y hará eventos hoy en Bogotá, Sao Paulo y Ciudad de México. Sí, puede que el derbi sevillano acabe por ser global, pero déjenlo también en esa intimidad de barrio. Mañana hay que pasear de traje por Sierpes y no podemos perder…

Setién podrá sentarse esta vez en el banquillo rival

Quique Setién, de alguna manera, debutará en el banquillo del Sánchez Pizjuán como entrenador del Betis porque el año pasado no pudo sentarse en él al encontrarse sancionado. Entonces tuvo que tomar las riendas de equipo a pie de césped el preparador físico Marcos Álvarez ya que Eder Sarabia, segundo del entrenador santanderino, se encontraba también cumpliendo una pena impuesta por el Comité de Competición. Curiosamente, Sarabia (hijo de mítico delantero del Athletic, por cierto), tampoco podrá estar hoy en la banda debido a que cumple su tercer encuentro de sanción tras haber sido expulsado en Vallecas hace algunas jornadas.


Source: AS Primera

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El Santísimo derbi
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