El Real Madrid estará este sábado en manos de Mariano. O mejor dicho, en sus pies, de los que dependerá en buena medida la capacidad goleadora blanca en la visita al Villarreal (16:15 horas, Movistar LaLiga), duelo ya peligroso de por sí y con el añadido de llegar tras un parón internacional, un ambiente en el que el Madrid acostumbra a pegársela (la derrota ante el Cádiz en Valdebebas llegó en dichas condiciones). Sin Benzema ni Jovic, Zidane confeccionó una lista de 20 nombres con sólo un delantero centro en ella: Mariano Díaz. De descartado a imprescindible.

El viernes sólo dejó malas noticias para el Madrid. Jovic dio positivo en COVID-19, infección contraída durante su estadía con la selección de Serbia, a lo que se añadió la certificación de que Benzema no llegaba al partido. El delantero francés se marchó del Valencia-Real Madrid, último duelo antes del parón, con molestias musculares en el aductor izquierdo; pese al trabajo de estas dos últimas semanas en Valdebebas, Benzema y Zidane no han querido forzar, conscientes de que el miércoles deben visitar al Inter de Milán y por delante hay un calendario cargadísimo en el que una lesión mayor sería el golpe de gracia para el Madrid.

En dichas circunstancias, Zidane deberá entregarse a Mariano, que formará en el ataque, probablemente acompañado por Hazard y Asensio en los costados. La escasa predilección de Zidane por Mariano es evidente, pero eso no es óbice para que el hispano-dominicano tenga delante su oportunidad de oro para convencerle de que vive en el error. Mariano ya dispuso de 14 minutos ante el Valencia en Mestalla, precisamente en lugar del lesionado Benzema, pero su rendimiento es una incógnita por falta de pruebas: ha jugado sólo 98 minutos en el último año y medio.

A los 14 minutos de Mestalla se unen los 84 que le dio Zidane, nada más, durante todo el curso 2019-20. El Madrid hizo todo lo posible por buscarle equipo en el verano de 2019, pero el delantero tuvo claro que no se movía; lo mismo sucedió en 2020, cuando le llegó una buena oferta del Benfica que, aun así, también desechó.

Un gol cada 100 minutos de blanco

Su empecinamiento por mantenerse de blanco tiene varias vertientes: claro que influye un salario importante (por encima de los cuatro millones de euros netos), pero también lo hace su deseo de triunfar en el equipo en cuya cantera creció y las experiencias pasadas lejos del Madrid. Su curso en el Lyon, aunque muy prolífico en lo deportivo (21 goles), le agotó personalmente; cuando tuvo la oportunidad de regresar a España, lo vio claro. Iba a ser para el Sevilla, pero el Madrid se metió de por medio, con la venia de Lopetegui.

El retorno de Zidane y el fichaje de Jovic en el verano de 2019 le han mantenido en el ostracismo, muchas veces fuera de las convocatorias (menos desde que fueron ampliadas, a raíz de la crisis por la COVID-19) y con escasísimas oportunidades. Y, sin embargo, puede presumir de cifras notables cuando le han dado oportunidades: apenas ha contado con 1.001 minutos en el primer equipo del Real Madrid, en los que ha anotado diez goles. Es un gol cada 100 minutos, prácticamente una diana por partido. Estadísticas cercanas al supergoleador que ya insinuó ser en el Castilla (32 goles en 2.455 minutos, uno cada 77′) y en el Lyon (21 goles en 3.431 minutos, uno cada 163′).


Source: AS Primera

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En manos de Mariano
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