Otra vez el Valencia y el Getafe tienen 90 minutos por delante para acercarse a lo que desean. Otra vez en Mestalla. Otra vez con Marcelino y Bordalás en los banquillos. Otra vez se verán las caras Damián, Rodrigo, Mata, Diakhaby, Bruno, Gayà, Javier Vidal, Rubén Uría… Todos estos han protagonizado distintos capítulos en la caliente trilogía de Valencia-Getafe que se vivieron tanto en el partido de Liga, en el Coliseum, como en los cuartos de final de Copa del Rey.

Esta vez lo que está en juego es la cuarta plaza en LaLiga, osea jugar la próxima edición de la Champions League: el objetivo primordial del Valencia, al inicio de la temporada; el goloso caramelo que se le ha presentado al Getafe tras un extraordiordinario año.

Para el Valencia es una final. No hay duda. Los ché han iniciado una remontada en pos de la Champions en 2019 que podría tener su continuidad con un triunfo ante el Getafe, rival directo. Si gana enjuagaría al mínimo la distancia con la Champions, a expensas de los resultados del resto de los rivales que también están en la pelea. Una derrota sería volver a los nueve puntos abajo, un golpe casi definitivo, como para pensar en llegar a la Champions por otro lado.

En cambio, los azulones llegan a Mestalla mucho menos exigidos. Es verdad que con un triunfo casi se quitaría a un rival de en medio. Pero Bordalás no piensa en eso. Sólo piensa en el hoy. Lo demás ya irá llegando. El alicantino quiere ganar en Mestalla, tal y como hizo el año pasado, un estadio con el que tiene una relación de amor-odio.

Se pondera su mérito y algunos incluso le ven como un futuro inquilino del banquillo ché. Aunque se le afean sus formas y se le responsabiliza de algunos de los comportamientos de sus jugadores y su cuerpo técnico. En definitiva, un duelo Sixpointer, como dicen los ingleses, con precedentes que influirán, a pesar de que los técnicos le resten importancia.


Source: AS Primera

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Final por la Champions
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