Miraba Luis Enrique el partido y sólo le interesaba ver a Mata. Sus regates, sus remates, sus desmarques, sus goles. Y Mata, como el niño que se siente observado por la más guapa de la clase, se procuraba argumentos para presumir y poder devolverle la mirada, con sonrisa de complicidad. Por la mañana dijeron que Luis Enrique estaba en Getafe. A la hora del partido nadie confirmó su presencia… ni la desmintió. Luis Enrique también quiso observar a Soria, pero el portero se quedó fuera de la convocatoria por unas molestias en el muslo derecho.

Todo le salió bien a Mata pese a que el partido se puso fatal para el Getafe. El Huesca la robó la identidad y jugó con las armas de los azulones: Seriedad defensiva, intensidad en el juego, transiciones rápidas y acierto en el remate.

Mucho juego directo y ninguna continuidad. A cada pase largo le seguía una intercepción del contrario. Si no se interceptaba el balón, se interrumpía con una falta. En el 16’, Gallego se sentía incómodo en el césped y se acercó a la banda para cambiarse las botas. Con el trueque cambió su suerte y estuvo a punto de hacerlo también con la del Huesca.

Se había deslizado media hora de partido y el Huesca no había tirado una sola vez a puerta. Tampoco había pisado área azulona excepto en un barullo en el minuto 10 en el que Musto pidió penalti por tropezarse él con Arambarri. Tenía el Getafe acobardado en su área al Huesca cuando en una contra toda previsión saltó por los aires. Pase largo de Ferreiro, recepción de Chimy, avance y centro al área que remate de Gallego entrando al área en atropellada. 0-1. El Huesca dejaba de ser el colista.

En ese momento el 5-4-1 del Huesca se convertiría en una muralla granítica. Bordalás tiró de fetiche y metió en el campo a Molina, el solucionador de problemas. El Getafe sabía que dormiría en puesto de Chanpions sucediese lo que sucediese, pero le salió la raza que le ha llevado a situarle cuarto en la tabla. En el 49’, Mata logró el empate. Perdía el balón Ferreiro, Maksimovic tocó para Molina y éste abrió hacia Mata, quien disparó de primeras con la fortuna de que el balón tocó en un defensor descolocando a Santamaría.

El partido dio un vuelco, y en el 75’, un penalti de Galán a Djené lo convirtió Mata. Mata, con 13 goles, máximo goleador español en solitario y Luis Enrique con la libreta emborronada de tantos apuntes.

Aún pudo ampliarse el marcador con un cabezazo de Hugo Duro al larguero (86’) y un derechazo de Molina (95’) que igualmente repelió el travesaño.

 

 


Source: AS Primera

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Jaime Mata, con dos goles, se luce a ojos de Luis Enrique
Jaime Mata, con dos goles, se luce a ojos de Luis Enrique