Isco, junto con su padre y representante, le han trasladado al Real Madrid que quieren salir del club blanco ante el escaso protagonismo que el malagueño viene teniendo en el equipo blanco, incluso en el mes de enero si es posible articular la operación y encontrar un equipo que satisfaga las necesidades de todas las partes.

En el Real Madrid no han negado esta opción, parte por agradecimiento a los años que Isco ha servido en el club, una etapa prolífica y en la que él ha tenido un papel protagonista, y parte porque anda el Madrid haciendo hueco en la plantilla, a base de recaudar en el mercado y recortar salarios altos, para una operación de relumbrón el próximo verano, preferentemente Mbappé. Isco percibe entre seis y siete millones de euros netos por temporada y todavía puede tener cartel suficiente para sacar una cantidad por su traspaso. Esas son las razones del Madrid para abrirle la puerta y estas son las del malagueño para querer cruzarla.

Pérdida de sintonía con Zidane

Recientemente, Isco fue cazado en el banquillo durante un partido criticando, en tono jocoso a sus compañeros, lo poco que viene utilizándole Zidane: “Si me pone, me cambia en el 50′ o 60′. Y si me tiene que meter, me mete en el 80’…”. Zidane, fiel a su carácter de hombre tranquilo, le quitó hierro al asunto en la siguiente rueda de Prensa, cuando le tocó valorar la anécdota: “Es ambición. Él quiere jugar, como todos los jugadores, y eso es positivo. Los jugadores siempre quieren jugar y eso no depende de ellos, lo que ellos tienen que hacer es trabajar para estar listos. Luego yo tengo que tomar la decisión de sacar un once y tener posibilidad de cambiar y eso no va a cambiar”.

No es ningún secreto que la relación entre Isco y Zidane ha perdido sintonía. En su momento, el francés apostó todo por el malagueño, dejando entonces de lado a James, un perfil parecido al de Isco, lo que provocó su cesión al Bayern. Pero desde su regreso, Zizou ha tratado a Isco con menos predilección y se ha apoyado más en perfiles más versátiles dentro de la plantilla para acompañar al tridente medular Casemiro-Modric-Kroos; Fede Valverde, al que Zidane elogia siempre que puede su despliegue y capacidad para ayudar en ataque y en defensa, es el mejor ejemplo. Isco sigue contando con oportunidades, pero sin duda ha perdido posiciones en el plan mental de Zidane.

Cada vez menos protagonismo

Esa pérdida de sintonía se ha terminado traduciendo, inevitablemente, en menos minutos para Isco. En las temporadas 2016-17 y 2017-18, el mediapunta andaluz jugó 42 y 49 partidos, casi 2.400 y 3.000 minutos, respectivamente, marcando 11 y 9 goles en cada una de esas dos temporadas. Fue capaz Isco de romper la inamovible BBC (Bale, Benzema y Cristiano), siendo titular en las finales de Champions ante Juventus y Liverpool en Cardiff y Kiev, respectivamente; en las otras dos finales de su etapa en el Madrid (ante el Atleti dos veces, Lisboa y Milán), fue suplente, pero salió en las segundas partes y disfrutó de bastantes minutos.

Contrastan esas números con los de los últimos cursos: en la 2018-19 se quedó en menos de 1.800, si bien le perjudicó su enfrentamiento personal con Solari, que prácticamente le apartó de los onces; pero es que en la 2019-20, ya de nuevo con Zidane, su participación fue incluso menor, 1.600 minutos y tres goles. Han llegado nuevas figuras al mediocampo y ataque madridista (Valverde, Odegaard, Asensio, Hazard, Rodrygo, Vinicius…) y todo ello ha desembocado en que Isco, esta temporada, es el 14º en minutos jugados en la plantilla del Real Madrid.

Sin sitio en el dibujo

Zidane ha mostrado siempre especial predilección por el 4-3-3, aunque durante una etapa se abrió al 4-4-2 con rombo en la medular, precisamente para dar entrada a Isco en la mediapunta y aprovechar así sus momentos de mayor inspiración. Esos momentos pasaron y Zidane ya apenas tira de esa fórmula, y cuando lo hace es Odegaard el elegido para situarse tras los dos delanteros.

No es un asunto menor este, pues Isco necesita jugar en una posición centrada; en banda, sus prestaciones bajan mucho, sobre todo con el paso de los años, cuando ha perdido desborde y capacidad de regate. Y en la línea medular, el Madrid se resiente mucho si actúa como uno de los dos interiores ante su falta de despliegue físico para cubrir posiciones y tapar los constantes huecos que general los laterales blancos, siempre en actitud de ataque. La mediapunta es el sitio ideal de Isco, pero se trata de una posición en claro desuso en los últimos años, también en el Madrid.

El fin de una etapa

A todo esto se suma la sensación de etapa acabada. Isco firmó por el Real Madrid en el verano de 2013 a cambio de 30 millones, procedente del Málaga; tenía una propuesta importante del Manchester City de Pellegrini, pero eligió jugar de blanco y, con altibajos, puede decir que acertó. Ha tenido como entrenadores a Ancelotti, Benítez, Zidane, Lopetegui y Solari. Sin duda, ha sido Zizou el que apostó por él más decididamente y el que le sacó su mejor rendimiento.

Hasta el momento, Isco ha jugado 313 partidos con el Real Madrid, marcando 51 goles y dando 54 asistencias. Su llegada coincidió con una etapa brillante del Real Madrid a nivel de títulos: en las siete temporadas anteriores, el equipo blanco ha levantado cuatro Champions, dos Ligas, una Copa del Rey, tres Supercopas de Europa, cuatro Mundiales de Clubes y dos Supercopas de España. Un total de 16 títulos para Isco en el Madrid, un palmarés que define a un jugador histórico. A sus 28 años, puede ser el momento de reinventarse en otro equipo.

La Eurocopa, en el horizonte

Evidentemente, esta pérdida de protagonismo por parte de Isco ha repercutido en su afluencia para acudir a la Selección española. El malagueño ha jugado 38 partidos con La Roja, marcando 12 goles y estando presente en el Mundial de Rusia 2018 (Del Bosque no le consideró suficientemente hecho como para llevárselo al Mundial 2014 y la Eurocopa 2016, pese a que ya tenía un papel importante en el Madrid por entonces). Luis Enrique empezó contando mucho con él, pero sus problemas con Solari frenaron sus convocatorias: no va con España desde junio de 2019.

Un traspaso este invierno a algún equipo donde le garanticen minutos de calidad y mucho protagonismo podría abrirle la puerta de la Selección de cara a la Eurocopa de el próximo verano. Un centrocampista dinámico y con mucho gol que Luis Enrique siempre ha valorado y con el que no cuenta desde que dejó de ser importante en el Madrid; si esa situación cambia a nivel de clubes, podría hacerlo también en la Selección.


Source: AS Primera

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Las razones de Isco para salir
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