El Cádiz advirtió, el Shakhtar golpeó y el Valencia asestó el puñetazo final. Las rotaciones de máximo riesgo de Zidane han desembocado en tres derrotas en 22 días. Aunque habían ganado Barcelona, Atlético, Villarreal y Real Sociedad esta jornada, es decir, que el Madrid estaba obligado a ganar, Zidane mandó un mensaje al Valencia y al madridismo: sin Hazard ni Casemiro, también se reservó otros dos titulares, Mendy y Kroos. En su lugar, dos señaladísimos, Marcelo e Isco, que no salían de inicio juntos desde el desastre ante los gaditanos en el Di Stéfano. Triple pirueta con tirabuzón. Una alineación estrafalaria.

Hay quien pudiera pensar que las rotaciones pudieron ampliarse por el positivo por coronavirus de dos titulares, Hazard y Casemiro, en los test PCR del pasado viernes. Pero hay indicios de que Zidane los traía ya planeados. “Hay una imagen del entrenamiento del pasado jueves en la que Zidane hace un aparte con Marcelo, Isco y Vinicius”, comentaba Antonio Romero en Carrusel Deportivo.

Isco fue intrascendente por perdido y Marcelo, 23 balones perdidos (el que más), por detalles de pasividad inaudita y por picar en la trampa de Maxi Gómez en el penalti que supuso el 3-1. Las titularidades del brasileño parecen imanes para las derrotas. El malagueño está físicamente en un punto muy bajo y las cifras no engañan: se ganó a Zidane por echar una mano en labores defensivas y ante el Valencia no tenía piernas tampoco para eso, porque Isco sólo recuperó un balón… mientras que Modric (35 años) robó nueve. Su entrenador le prolongó la agonía hasta el minuto 83, cuando se fue fundido al banquillo para que entrase otro en peor situación aún que él, Jovic.

Zidane tampoco mostró, en Valencia, reacción alguna. Como si quisiera dejar patente, inconscientemente o no, que no hay más cera que la que arde y que no tiene más plantilla. No movió el banquillo hasta ir perdiendo 4-1. Un minuto después de esa diana desde los once metros de Soler, que ponía el partido defnitivamente en chino, el técnico blanco movió piezas añadiendo al tablero a Odegaard (que venía de estar un mes y medio de baja) y Rodrygo.

La situación es recurrente. Los síntomas venían estando a ojos de todos a lo largo del mes y empezaron con el Cádiz…

Cádiz fue la alerta

Un recién ascendido a Primera hizo hincar la rodilla al campeón con un 0-1 que fue hasta corto. Álvaro Cervera lo tuvo claro cuando vio que Marcelo era titular y le lanzó una y otra vez a Salvi, que encontró un chollo. Otra vez una desatención defensiva suya la pagó cara el Madrid. El gol amarillo nació en una cobertura excesivamente amable del veterano lateral blanco. No sólo el brasileño e Isco, también titular, hicieron levantar más de una ceja por su inclusión en el once. También estuvo Lucas Vázquez, ahora lateral derecho solvente, aquel día extremo diestro prácticamente inoperante. Tan mal vio Zizou al gallego, a Isco y a Modric que los quitó al descanso para meter, entre otros, a un cada día más indispensable Casemiro. “Cuando hago cambios no es para culpar a dos o tres… Todo salió mal”, fue la respuesta de Zidane a la cuestión sobre si se había equivocado.

El ‘Shakhtar B’ mostró más carencias

El once más kamikaze de Zidane, quizá influido por las noticias que llegaban de Ucrania de un Shakhtar devastado por el Covid-19, con un portero juvenil y la pinta de venir a Madrid a hacer turismo. El resultado fue un once de partida con Marcelo, pese a lo del Cádiz, de tres, y Mendy desplazado al lateral contrario en el que cumple pero es menos él. Militao entró por un tocado Ramos y fue desbordado una y otra vez por su compatriota Dentinho y arriba Rodrygo, por entonces con las dudas que se despejaría después con su golazo al Inter, fue la gran novedad… si exceptuamos a Jovic. Lo que parecía una noche para que el serbio se enganchase de una vez al tren blanco, a base de goles, fue otro visible fiasco. Tuvo una ocasión clarísima en la que remató, incomprensible en un ariete, con el hombro. En el minuto 59 y con el Madrid pasándolo mal contra el mermadísimo equipo ucranio, Zidane se cansó y sacó del banquillo a Benzema…

Jovic terminó de gastar el mínimo crédito que le quedaba aquella noche (en Mönchengladbach se vio que estaba sentenciado) ante los ucranios pero el fútbol es como es. A la vuelta del parón de selecciones podría incluso ser titular contra este imponente Villarreal porque Benzema está tocado de un aductor.

Zidane entonó otra vez más (empieza a ser habitual) el mea culpa sin salir de Mestalla. “La culpa es mía”, admitió el entrenador galo. Una arruga más a su rostro. Y ahora no son de sonreír.


Source: AS Primera

Datos del contenido y su autor:
Las rotaciones suicidas de Zidane
Las rotaciones suicidas de Zidane