El Leganés jugará el próximo miércoles ante el Yugo Socuéllamos la segunda fase de la Copa del Rey (13:00, estadio Paquito Giménez) en un ejercicio de reencuentro con la nostalgia. Sucede que los dos ya se vieron las caras hace 45 años, cuando uno y otro militaban en Primera Regional. Prehistoria que ha rescatado el club en sus estadísticas oficiales. La nostalgia elevada al enésimo recuerdo.

El último cara a cara fue allá por 1975, evoca el club en su web oficial, ésa que también avisa de que aquella temporada el Leganés subió a Preferente (¿se repetirá ahora el paralelismo con la Primera División?) y que el resultado aquel choque disputado en el Luis Rodríguez de Miguel (aún de tierra, el césped llegaría a finales de los 80) fue de una rotunda goleada: 5-1 para el Lega. Casimirio Escudero marcó tres goles (entonces no se decía hat-trick) y le acompañaron Grande II y el chileno Barriuso, que aportó el toque extranjero a una goleada enterrada en el olvido. Hasta ahora.

Un héroe del ascenso en el Socuéllamos

Menos lejano, aunque cada vez más remoto está el último ascenso del Leganés de Segunda B a Segunda. Fue aquella la primera gesta que consiguió Asier Garitano al frente de los pepineros. También “la más difícil”, en sus propias palabras. Pues bien, el grupo que entrenaba entonces el de Bergara contaba en sus filas con un actual jugador del Socuéllamos. El canario Abel Gómez se reencontrará esta semana con un pasado glorioso

Fue su periplo por Butarque asunto fugaz, eso sí. Porque el mediocampista canario (ahora 29 años, entonces 23) firmó cedido desde el Tenerife a mitad de temporada. La mitad anterior del curso la jugó en el Noja. Con él, quería el Leganés blindar la medular, que a lo largo del curso había tenido que usar a un media punta con capacidad de ser falso 9 (Fran Moreno) como stopper por las limitaciones de la plantilla.

Pese a ello, Abel no gozó de demasiada continuidad en el equipo. Jugó sólo 17 partidos y fue titular apenas en cinco. En el tramo final de temporada, se convirtió en un recurrente de los minutos finales. Ante el Lleida, por ejemplo, en el partido clave de la fase de ascenso en Butarque, jugó 45 minutos desde que salió al césped en el 75′ hasta que terminó la prórroga de un partido agónico y épico. La foto que acompaña a este texto es de aquel partido. Carlos Martínez (a la izquierda, leyenda del Leganés) y Abel (derecha) se funden en un abrazo tras el triunfo por el gol de Mantovani.

El ahora jugador del Socuéllamos vistió por última vez el escudo del laurel el 15 de junio de 2014 en el triunfo (1-0) ante el Hospitalet, una semana antes de que se consumara el ascenso y su nombre quedara grabado entre los futbolistas del Leganés que lograron la gesta de retornar al fútbol profesional.


Source: AS Segunda

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Leganés se reencuentra con la nostalgia ante el Socuéllamos
Leganés se reencuentra con la nostalgia ante el Socuéllamos