Hace unas semanas, el central francés Aymerich Laporte posaba con su hermano Leo, de 16 años, quien iba ataviado con una camiseta de entrenamiento del Espanyol. En efecto, el joven jugador llegó para hacer una prueba en el Juvenil B perico. Pero dos semanas después el futbolista ya no acude a los entrenamientos, por lo que no formará parte de la plantilla del conjunto que dirige esta campaña Moisés Hurtado.

Leo Laporte, que había sido descartado por el Niza recientemente, jugó en el Sporting Union Agen, en Garona, y fue relacionado con clubes como el Olympique de Lyon, Saint Ettiene (donde llegó a jugar) y Athletic Club, aunque esas dos propuestas nunca fructificaron. No se ha podido dar en el Espanyol esta curiosidad, la de tener en sus filas al hermano de uno de los centrales más cotizados de Europa, objeto de deseo de cualquier agencia de representación.

Mientras tanto, el fútbol base perico sigue los entrenamientos y los partidos amistosos a un mes del comienzo de las competiciones, y con la incertidumbre de cómo la vuelta al colegio y la evolución de la pandemia afectará a las ligas.


Source: AS Segunda

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Leo Laporte, un perico fugaz
Leo Laporte, un perico fugaz