“Estoy emocionadísima”. Lo manifestaba Anna Maria Fusté, la que fuera consejera del Espanyol, discretamente ubicada como de costumbre no en el palco presidencial sino en los asientos reservados a la prensa. Lo de como de costumbre es un decir, porque si bien Fusté ha sido siempre una incondicional de los partidos del filial perico, la pandemia lo cortó todo de raíz. Y este domingo, tras siete meses, 225 días después de aquel Espanyol B-Sabadell del 7 de marzo, el fútbol con público regresaba a la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

El estreno liguero del filial de José Aurelio Gay en Segunda B, ante El Prat, que coincidía en instalaciones con el Espanyol-Deportivo de la Primera Iberdrola femenina, fue el momento elegido para retomar cierta normalidad. Para que dejara de mediar una pantalla de televisión entre el fútbol y sus aficionados. Aunque con muchos ‘peros’. Para empezar, en las gradas del campo 1 solo se pudieron dar cita 200 socios pericos, seleccionados por antigüedad entre quienes pidieron una entrada gratuita. Y en el 3, únicamente 34. Más invitaciones. En total, se ocupó un tercio del aforo, tal como demandan las autoridades y las restricciones derivadas de la COVID-19.

Hora y media antes del inicio del partido del Espanyol B ya se dejaba ver público en las inmediaciones. Y no por la ansiedad de ver fútbol, que seguramente también. El club había ido citando a sus socios por franjas horarias, para que evitar ningún tipo de aglomeración. Y así fue. En la entrada de la Ciudad Deportiva, toma de temperatura y gel hidroalcohólico.

En la grada, cuidadosa la seguridad ayudando a los espectadores a elegir asiento entre los que ya estaban señalizados, respetando siempre las distancias de seguridad. Y dentro, ilusión. Tanto, que el calentamiento de los jugadores del filial fue recibido casi como si de un gol se tratase. Aunque, para emoción a flor de piel, la del minuto 21 y los aplasos de nuevo en directo en homenaje al eterno capitán.

Para Álvaro Sáenz, uno de los privilegiados asistentes al Espanyol B-Prat, “los controles no han supuesto ningún incordio. Si hay que hacer más con tal de que se pueda entrar a ver fútbol, bienvenidos serán. Y la cola ha ido bastante rápida. No hay queja ninguna”, aseveraba. “Lo importante es que hemos vuelto a casa”, sentenciaba Álvaro. Y, como él, decenas de seguidores del Espanyol, en lo que fue la frase más repetida de este histórico 18 de octubre.

“No veía fútbol desde el día del Atlético, en Cornellà. Tenía muchas ganas”, nos explicaba Cels Escobar, otro de los socios presentes en la grada, cerca de un palco al que no faltaron ilustres como Tommy N’Kono, Mágico Díaz, Iñaki Pérez de Arrilucea o Martín Posse. Y también el jugador del primer equipo Wu Lei, convaleciente de unas molestias.

“Hay un buen ambientillo y, encima, podemos ver a los jóvenes que suben”, añadía Cels. Y culminaba: “Seguro que desde el punto de vista del club es un buen test para cuando se pueda acceder al estadio”. No le falta razón. Una prueba a pequeña escala de lo que sucederá algún día, esperemos que más pronto que tarde, en el RCDE Stadium.


Source: AS Segunda

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Los pericos vuelven a casa
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