Hace justo un año el Real Madrid se encontraba en un momento crítico. El equipo vencía en Liga, pero no convencía y pasaba apuros en Champions. Incluso se podría decir que estaba contra las cuerdas en Europa (tras la derrota en París y el empate en el Bernabéu frente al Brujas). Hasta el punto de que Zidane, el entrenador de las tres Copas de Europa seguidas, estaba discutido y se hablaba de nombres para sustituirlo. Justo después del parón de selecciones, el 19 de octubre de 2019, el Madrid caía derrotado 1-0 en Mallorca y perdía el liderato. El peor momento de la temporada supuso un punto de inflexión y después los blancos remontaron el vuelo hasta rematar la conquista de la Liga 34 después del confinamiento.

Muchas cosas cambiaron después de Mallorca. Comenzando por las alineaciones de Zidane. Fue el último partido para Odriozola y James y también para el 4-4-2 con el binomio Benzema-Jovic en punta, con el serbio como damnificado, y el también el día que el Madrid dio un giro a su defensa.

Fue una noche aciaga para el lateral donostiarra, que venía de jugar tres partidos completos en las anteriores 8 jornadas. El gol del Mallorca (minuto 7) llegó por su banda y Odriozola acabó expulsado en el 74′. No volvió a jugar más la temporada pasada antes de salir cedido al Bayern en el mercado de invierno en busca de oportunidades (y, a la postre, del triplete con el equipo bávaro).

También fue la última oportunidad, en Liga, para James. Si Odriozola se fue al Bayern, el colombiano regresaba de dos años de cesión en la Bundesliga. Zidane no contaba con él, pero su salida, con el Nápoles y el Atlético como principales pretendientes, no cuajó y el técnico le concedió una oportunidad. Hasta Mallorca había participado en todos los encuentros de Liga salvo el debut en Vigo y contra el Villarreal (3ª jornada) por unas molestias. Incluso marcó un gol (al Granada) y dio una asistencia (contra el Levante). Jugó 11 minutos en Estambul y, entre lesiones y decisiones técnicas, sólo volvió a jugar la Copa y la Supercopa hasta que en el tercer partido después del confinamiento, contra la Real Sociedad, Zidane le dio sus últimos 78 minutos como jugador blanco.

Ni con dos delanteros fue capaz el Madrid de hacer un gol en Palma. Zidane probó por segunda vez (ya lo hizo mes y medio antes en Villarreal) la fórmula Benzema-Jovic. El serbio ni llegó a chutar en los 66 minutos que jugó. El resto de la temporada ambos sólo llegaron a coincidir 62 minutos sobre el campo. Zidane ha vuelto a intentar la fórmula esta campaña. Contra el Betis Jovic estuvo desaparecido (tampoco remató, aunque provocó la expulsión de Emerson) y frente al Valladolid sí estuvo más participativo.

El cambio radical de Courtois

El último gran cambio después de aquel fatídico partido se localizó en la portería. Courtois había empezado la temporada con más sombras que luces. Seis goles recibidos en los cuatro primeros partidos de Liga, poca oposición en algunos goles encajadas y una inoportuna gastroenteritis que le obligó a ser sustituido en el descanso del partido de Champions contra el Brujas.

Su trayectoria desde que llegó al Real Madrid tampoco era brillante. No al menos del nivel que se le suponía y que después ha demostrado. En sus primeros 34 partidos ligueros como madridista hasta la catarsis en Palma, encajó 43 goles (1,26 por partido) y sólo consiguió dejar su portería a cero en 10 encuentros. En los 31 partidos de Liga que ha jugado desde entonces se ha mantenido imbatido en 19 y en los otros 12 sólo le han hecho 15 goles.

De parar menos del 40% de los remates que iban a su portería en el arranque de campaña creció a índices incluso superiores al 90% y a establecer una serie de 25 paradas de 28 remates afrontados en Liga. Acabó siendo el Zamora de la Liga con un promedio de 0,59 goles por partido y el mejor desempeño defensivo del Madrid en 55 años. Una solidez defensiva que los de Zidane mantienen un año después de aquella noche que cambió el curso de la temporada blanca.


Source: AS Primera

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Mallorca, año I
Mallorca, año I