Han pasado más de tres semanas de su dimisión y de su carta de adiós. ¿Qué le dice el cuerpo ahora?

Estoy tranquilo, haciendo vida familiar. El cuerpo a veces te da señales. El año después de dejar el fútbol, me desapareció la psoriasis que tuve siempre, y este verano me volvió debido a los cambios que decidió la nueva coordinación. No los compartía. Cuando uno está tenso… Decidí seguir, pero era un año complicado. Hubo tensiones e incomodidades. Si uno se lo puede permitir, y tengo esa fortuna, hay que ser honesto con uno mismo para saber dar un paso al lado cuando no estás alineado con las formas de hacer.

Habla de tensiones e incomodidades. ¿Puede concretar?

El año pasado fue bueno en muchos aspectos: había una perfecta sintonía con el cuerpo técnico, los chicos crecieron y el equipo rindió muy bien. Me comunican que seguiré en el Juvenil A con el mismo cuerpo técnico. Pero cuando llega la nueva coordinación me ponen en el B, me separa de Javi Chica y no me dejan decidir mi cuerpo técnico, o al menos que haya un consenso. A raíz de eso hay diversas tensiones y soy expedientado por un comentario en Twitter.

¿Cómo fue ese episodio?

En esa época echaron a mucha gente. Quiero creer que esos despidos son un cambio estratégico en ciertas áreas, y solo pongo el acento en Jordi Pérez (utilero), y así se lo hice saber en mi alegato cuando me expedientan, porque si tenemos que cuadrar las cuentas con el sueldo del utilero, como se dijo, pues me parecería preocupante. Además, tienes que contratar a otro porque los viajes son los mismos. No me gustan las cazas de brujas gratuitas en el Espanyol.

¿Así lo ve?

El club tenía disputas internas del pasado. Con lo que ya nos hacen desde fuera, es una pena que a veces nos hagamos daño entre nosotros. En mi caso, cuando aporto algo es para construir, pero a veces hay gente que no le gusta que opines más de lo normal. Siempre lo hice para mejorar las cosas bajo mi punto de vista. Quiero contribuir a detectar lo que veo mal para el bien común. Me considero ante todo profesional en lo que hago, tanto cuando jugaba como cuando entrenaba. La formación sirve para formar al jugador y había ideas que estaban alejadas, tanto con la anterior coordinación como con esta, de las mías. Creo que es mi deber hacerlo saber para mejorar aunque no guste.

¿Sentía que era una oveja negra?

Te das cuenta de que la decisión de la dimisión es acertada porque nadie en la coordinación me intentó convencer de que no lo hiciera. O era incómodo o no les gustaba. Y yo quiero ser valorado por lo que hago y no por lo que fui en su día. No pretendo vivir siendo incómodo para nadie.

Para cerrar este capítulo, ¿cómo le argumentaron que Javi Chica no podía ser su segundo?

No hubo motivos. Ellos decidían y, a su criterio, no se podían permitir dos exjugadores en el mismo cuerpo técnico. Respecto a quedarme en el Juvenil B, son chicos jóvenes que los debes formar y me da igual la categoría. Pero cuando te separan de un cuerpo técnico que funcionaba, sabe peor; además, fui el último en enterarme. En verano discuto bastante la decisión. Pienso en dejar el club, pero debido a la situación tan extraña que vivimos, decido seguir adelante.

Y ahora él es el técnico…

Le deseo toda la suerte del mundo. Es un fenómeno, lo vive todo con pasión y está en época de absorber y crecer. Que le escuchen, que le dejen trabajar. Él argumentará todo lo que hace. Le deseo toda la suerte.

¿Cuál es su punto de vista sobre la cantera del Espanyol?

Me gusta analizar todo lo que hago. La vía del fútbol base nunca fue, en un principio, mi prioridad. A mí me gusta competir. Pero cuando me proponen el Juvenil A, por sorpresa, la oferta era irrechazable. La anterior coordinación priorizaba un modelo de juego muy protagonista con el balón, afianzado por las propuestas de Rubi y Gallego. Sin embargo, en mi opinión, en este club, es muy difícil tener un modelo de juego fijo porque dependemos mucho del rendimiento inmediato del primer equipo. La anterior coordinación le dio mucha importancia al balón y esta coordinación, quizás, prefiere más el orden y el salir a la contra. Yo discrepo mucho de este concepto ya que son muchas las distancias entre el estilo dominar del fútbol base al del primer equipo.

Que las canteras tengan un modelo común es un mantra de hace muchos años.

Sin ser muy ‘bielsista’, el técnico argentino dijo algo con respecto al fútbol formativo que me gustó. A grandes rasgos, decía que los chicos deberían controlar cada año un dibujó táctico diferente, por ejemplo. Fíjese el año pasado en el primer equipo: pasas de Gallego, a Machín y luego a Abelardo. Tres estilos distintos. Si no hay una cultura táctica amplia, el chico se puede perder. Yo he intentado que el jugador tenga más amplitud de miras y debería saber adaptarse a diferentes estilos de juego. En la adaptación está la riqueza. Cuando quieres vender un jugador, como pasa en los clubes que solo tienen un modelo, muchos no se adaptan ya que solo conocen un modelo.

¿Pero cuál es la salud del fútbol base perico?

El Espanyol siempre ha sacado y sacará muy buenos jugadores. Es un club potente en Cataluña y España y tiene una red de atracción donde el jugador conoce, por necesidad e idiosincrasia, la corta escalera que hay del fútbol base al primer equipo. Tenemos la obligación de prepararlos, sobre todo, mentalmente, porque es donde más déficit hay hoy en día, y suele ser en la derrota antes que en la victoria cuando esto ocurre. A veces le damos una importancia a los resultados que luego no sirve para nada más que para alimentar nuestro ego, aunque todos queramos ganar, por supuesto.

Usted es exjugador y técnico. Luego hay otros técnicos muy bien formados sin recorrido como jugadores. Es el eterno debate, pero, ¿cómo unir estos dos estilos?

El exjugador tiene un bagaje práctico de conocimiento del vestuario que solo se puede aprender siendo jugador, pero no todo exjugador sabrá comunicarlo o llevarlo a la práctica. El técnico que es más teórico te puede aportar mucho. Hay que encontrar ese encaje. No todo exjugador es entrenador, ni el que no lo es no podrá entrenar en la élite. Hay casos de todo. Determina la personalidad y el saber rodearte bien. Hay que ser humilde para empaparse de conceptos, igual que quien es más teórico debe serlo para que el exjugador le haga ver otras cosas que no salen en los libros.

¿Y cómo ha cambiado el papel del formador desde que usted está metido en el fútbol?

Ha cambiado mucho. El fútbol, en mi opinión, es toma de decisiones e ir solucionando problemas. Antes, los entrenadores te daban menos consignas que ahora, y solucionabas por intuición y experiencias repetidas. Ahora los jugadores están acostumbrados a que le des casi todo mascado. Ahora quieren que le soluciones tú los problemas. Que infantiles o cadetes trabajen mucho tácticamente, en mi opinión, puede ser contraproducente. El jugador, si se siente sobreprotegido siempre tiene una dependencia de ti, para que le des las soluciones y, entonces, no explora vías para tener buena toma de decisiones por él mismo para entender el juego.

¿Cree que el jugador pierde libertad y tiene miedo a equivocarse?

Al jugador le cuesta sorprender y salirse del guion. Recuerdo decirle a algún jugador ‘hazme esta diagonal’, y el jugador hacerme diez diagonales en diez minutos. El jugador debe tener su personalidad. No podemos hacer autómatas. No me gusta cerrar jugadas, cada uno las resolverá a su manera, aunque debamos guiarlos para que lo consigan. En fútbol formativo está, quizás, demasiado pautado todo. En Primera, el jugador apenas escucha al entrenador mientras juega y ahí se va a notar tu carácter y cómo toma decisiones rápidas que no salen en la pizarra. En la pizarra, los técnicos siempre ganamos los partidos

¿Cuáles son ahora sus objetivos?

Cuanto más alto sea el reto, mejor, pero lo que busco es un sitio en el que me dejen trabajar. Quiero presentar mi idea de fútbol. En el fútbol formativo tienes que adaptarte a esa idea y yo quiero jugar de una forma determinada… Me gustaría que creyeran en esa idea y en mi cuerpo técnico, y trabajar a gusto aunque entiendo que en fútbol competitivo no hay paciencia, sino solo resultados. Es lógico, todo aquí es efímero.

¿Y cómo es usted cómo técnico?

Hay entrenadores de todas las maneras, hoy en día hay mucho big data, pero soy defensor de la intuición del entrenador. La intuición no sale de la nada, sino de la experiencia acumulada. Esa es la diferencia de hacerlo bien o muy bien. Creo en lo intangible, en mi olfato, y no siempre estas han de estar respaldadas por máquinas que te dan cifras. El fútbol suele ser un estado de ánimo. Hay mil variables incontrolables, aunque haya gente que cree que se pueden controlar todas. Lo respeto pero no lo comparto. El video ha modificado los criterios de juego y has de buscar ser imprevisible en tus regularidades. Eso pasa por conseguir que el jugador sepa interpretar lo que está pasando en cada momento dentro del campo

¿Qué opina del primer equipo?

La Segunda es complicada, ya lo dijimos. Es muy larga y el Espanyol tiene el problema que es el rival a batir, y eso genera ansiedad. Pero iban a suceder rachas malas. No tengo dudas de que en el tramo final será un equipo solvente como el de todo el año y no hay que entrar en crisis mentales. La mentalidad es lo principal. Los líderes del vestuario deben tirar del carro en esos momentos. Es todo un estado de ánimo.

¿Qué Espanyol sueña?

En primer lugar, me gustaría un club donde rememos todos hacia el mismo lugar, que no quiere decir que todos tengamos las mismas ideas…pero sí que miremos solo por el bien del club y no el personal. Respecto al estilo, me gustaría que el Espanyol fuera más agresivo. Con y sin balón. No tendrá seguramente jugadores de una calidad suprema para llevar el control total de los partidos, al menos en Primera, que es donde espero estemos, pero sí podrá tener una personalidad y unas señas atractivas para la gente. No podemos aletargar al aficionado. Ha de vibrar con el equipo y estar orgulloso se gane o se pierda. Miro al Espanyol de Valverde, con sus virtudes y defectos, y siempre iba a por los partidos. Es lo que me gusta.


Source: AS Segunda

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“No me gustan las cazas de brujas gratuitas en el Espanyol”
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