Aleñá y Take Kubo fueron un revulsivo espectacular que alegró la existencia de una afición azulona muy descreída con su equipo. En sus dos primeras apariciones el Getafe ganó y los dos fichajes invernales brillaron con luz propia. El estilo se tornaba más amable a la vista, con más posesión y menos segunda jugada. Todo eran elogios para los dos nuevos futbolistas getafenses, pero fue algo efímero.

Tras caer en San Mamés por 5-1, Bordalás empezó a pensar si no estaba asumiendo demasiados riesgos y poco a poco el Getafe fue recuperando su estructura pasada para que ahora mismo el cambio radical de aquellas primeras semanas de enero sea ya un mero recuerdo. Ha vuelto el 4-4-2 y en algunas ocasiones el técnico alicantino ha optado por jugar con tres centrales, como la semana pasada en el Villamarín, con Djené, Cabaco y Chakla, el único fichaje invernal que se mantiene en el once titular.

Aleñá y Kubo son almas gemelas. De indiscutibles a suplentes. De sustituidos a sustitutos. En las tres últimas jornadas han saltado al campo en el tramo final en busca de un cambio que casi nunca ha llegado. El Getafe atraviesa un momento delicado y los dos jugadores de talento que se ficharon para cambiar la fisionomía del equipo han sido los primeros damnificados. El sábado llega el Valencia al Coliseum. No hay lesionados, están todos disponibles. ¿Habrá opciones para el plan B? Parece complicado.


Source: AS Primera

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No queda rastro del plan B que ilusionó hace un mes
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