El Espanyol solamente ha disfrutado de una alegría mayúscula a domicilio esta temporada. Fue en octubre en Huesca, cuando los blanquiazules se sacudieron la presión de no haber ganado lejos de Cornellà-El Prat gracias a un doblete de Borja Iglesias (0-2). Desde aquella tarde otoñal, los de Rubi no han podido sumar otros tres puntos y solamente alternaron cuatro empates ante Celta (1-1), Valladolid (1-1), Rayo Vallecano (2-2) y Villarreal (2-2). Sus méritos se resumen en siete puntos de 36. El peor equipo de Primera.

A diferencia del estable Espanyol de Cornellà, donde ha sumado 21 puntos (séptimo mejor equipo), lejos no ha encontrado ese equilibrio. Lo comentó el propio Joan Francesc Ferrer, Rubi, en la conferencia de prensa previa a medirse al Rayo Vallecano. “Podemos utilizar cualquier sistema en cualquier momento. Cuando jugamos con tres centrocampistas puros ganamos mucho, sobre todo en casa, pero detecto el problema fuera de casa de una forma clara”, apuntó. Una declaración de intenciones para el encuentro de este domingo en Mestalla.

Aunque el entrenador entiende que los sistemas son líquidos y se van adaptando a las situaciones de juego de cada partido (ante el Rayo el equipo compaginaba el 4-4-2 con el 4-3-3), para el encuentro del domingo sí podría introducir novedades en el centro del campo. La incursión de Alfa Semedo, si está ya integrado al grupo y en forma, podría ser uno de los remiendos para aplacar esa falta de solidez, pues uno de los principales problemas lejos de su estadio está en los goles recibidos.

Con 12 a favor y 21 en contra, son el tercer peor Espanyol a estas alturas de la era de Cornellà-El Prat y el cuarto que más goles ha recibido. Solamente le supera el equipo de Constantin Galca y Sergio González, de la 2015-16, la temporada en la que se recibieron más goles de la historia. A estas alturas, fuera ya llevaban 29. Tradicionalmente, el Espanyol ha sido débil a domicilio.


Source: AS Primera

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Próximo reto del Espanyol: redirigir la deriva a domicilio
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