Luis Mari López Rekarte sigue buscando la cumbre. Si antes lo hacía desde el verde, ahora lo hace con cuerdas y demás aperos de montaña. De subir la banda, a subir hacia la cima. Nacido en Mondragón el 26 de marzo de 1962, Luis Mari nació en una familia que respiraba fútbol. Su padre ya destacó sobre el verde y se ganó el apodo de ‘Bomba’ que él heredó y con él, más tarde, su hermano Aitor, que también llegó al fútbol de élite.

Después de militar en el Aretxabaleta, López Rekarte pasó a las categorías inferiores del Alavés llegando al primer equipo en la temporada que abría los 80. Como babazorro destacó durante varias temporadas entre Segunda y Segunda B y desde la categoría de bronce dio el salto a la Real Sociedad en el verano de 1985.

La Real Sociedad vivía cerca de los puestos europeos y con la llegada de Jon Benjamin Toshack dieron un paso adelante. El galés, como reconoce Luis en una breve entrevista en la presentación del libro ‘Beti, Beti, Maite’, fue una revolución. “Ficharon un entrenador extranjero que tenía un concepto del fútbol totalmente distinto. Éramos una incógnita y se solventó a favor”, asegura. Ese ‘a favor’ fue un séptimo puesto en la 85-86 en la que llegó y la conclusión de la Copa en la 86-87 junto a Arconada, Bakero, López Ufarte o Begiristain entre tantos otros. Además, se quedaron a las puertas del verdadero premio gordo, ganarle LaLiga al Real Madrid.

Marcha al Barcelona tras el motín del Hesperia

Después del subcampeonato y tras caer contra el Barcelona en una final de Copa en la que llegaban como favoritos, los culés se lanzaron en tromba a por varios de los integrantes de esta Real Sociedad para reforzar la primera plantilla que estaría a las órdenes de Cruyff tras el famoso motín del Hesperia. Hace un par de años, Javier Clemente dio veracidad a una leyenda que corría por el mundo del fútbol: que él, cuando era entrenador del Espanyol, fue el que animó al Barcelona a fichar a aquellos jugadores entre los que estaba Rekarte. “La lista no la hice yo pero sí dije que con esos jugadores iba a tener una gran plantilla. Sí, se lo dije a Núñez (entonces presidente del Barcelona) porque un vecino que yo tenía era arquitecto y trabajaba con él. Tomamos un café y le dije que si fichaba a esos futbolistas haría un equipo muy fuerte y para años. Y lo fue”, reconoció en ‘Quan s’apaguen les llums’ de TV3.

Junto a él llegaron Miquel Soler, Bakero, Txiki Begiristain, Ernesto Valverde, Aloísio, Eusebio, Salinas, Unzué, Romero, Guillermo Amor y Jordi Roura para reforzar la plantilla al completo.

Esa temporada marcaría su gol más especial y quizá más recordado: el 2-0 que sentenció la final de la Recopa contra la Sampdoria. El vasco, que acababa de salir sustituyendo a Txiki, subió la banda izquierda como un avión y Soler, que había sustituido a Milla, le dejó un pase al hueco de lujo para dejarle solo ante Pagliuca, al que batió sin problema con su diestra.

En Barcelona también se alzaría con la Liga (90/91) y con la Copa del Rey, en la 89/90 como un jugador destacado. En el verano del 91 y después de perder su estatus de titular (jugó apenas 13 partidos), se marchó al Deportivo.

Un líder en Coruña

En A Coruña, López Rekarte llegó veterano y con títulos a la espalda lo que le hizo desde su llegada un jugador importante, respetado y que ayudó a convertir a ese Deportivo en un equipo de leyenda. En el SuperDepor.

Cuando él llegó estaba Boronat pero, a mitad de temporada, apareció Arsenio Iglesias, arquitecto de todo. Casi en la treintena, López Rekarte mantenía un excelente nivel físico y se asentó en la defensa de cinco del entrenador. Fue clave sobre el campo pero también tuvo su peso en el vestuario provocando un cambio de mentalidad del grupo para llegar a los grandes éxitos que esperaban. 

Con el Depor disfrutó de buena parte de su época dorada. López Rekarte ganó su tercera Copa del Rey en la 94/95 al Valencia en un Santiago Bernabéu a reventar y también la Supercopa de España, el último título que consiguió, en el inicio de la 95/96.

Un último baile y una salida progresiva del fútbol

En 1996, López Rekarte vistió su última camiseta como profesional. la del Real Club Deportivo Mallorca, al que ayudó a ascender antes de colgar las botas con poco más de una decena de partidos disputados con los baleares por culpa de unos problemas en la rodilla. Tras su retiro, se hizo agente de su hermano Aitor, jugador perenne de la Real de finales de los 90 y principios de los 2000 hasta retirarse en el Eibar en 2009, previo paso por el Almería.

Una vez su hermano colgó las botas, Luis Mari se dedicó a vivir disfrutando de su gran afición la montaña, como confesó en una entrevista en Sport, viajando alrededor del mundo para escalar hasta las cimas más icónicas de los Dolomitas, el Atlas o los Pirineos. Eso si, ni el fútbol ni otros deportes le abandonan. Su sobrina, Maitane López Millán, destaca como hicieron él y su hermano en la Real Sociedad y su hija, Usoa, que progresa como atleta en el salto de altura. Este miércoles, podrá disfrutar de como dos de sus equipos pelean por una plaza en la final de esa Supercopa que él pudo alzar con los blaugranas desde las 21:00 h. 


Source: AS Primera

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¿Qué fue de López Rekarte?: el futbolista que se convirtió en alpinista
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