Alarma en el Real Madrid tras el empate en Vila-real (1-1) y ante lo que viene, la visita el miércoles al Inter de Milán en San Siro, en un duelo que definirá en gran medida las posibilidades del equipo blanco en la Champions League tras los tropiezos iniciales ante Shakhtar (2-3) y Borussia Mönchengladbach (2-2). Ahora mismo el Madrid es tercero en el Grupo B, con cuatro puntos, empatado con el Shakhtar y a sólo un punto del Borussia, líder. Una derrota en Milán podría dejar al Madrid último y obligado a ganar los seis puntos restantes para asegurar el pase a octavos; un empate es lo mínimo que se puede permitir el equipo de Zidane.

Un duelo al límite, uno de esos en los que el Real Madrid se suele mover bien; ya le pasó este curso en el Camp Nou, ante el Barcelona (1-3) y en Valdebebas contra el Inter (3-2). Pero se presenta en la vital cita de San Siro mandando señales muy preocupantes y acumulando malos resultados: sólo ha ganado dos de los últimos cinco partido, ante el Huesca (4-1) y el Inter. Varios problemas merman la capacidad blanca en estos momentos.

Asolado por las lesiones

Zidane tuvo que viajar a Vila-real con siete bajas importantes: Jovic, Benzema, Ramos, Militao, Casemiro, Valverde y Odriozola. Reina la incertidumbre en el club por saber con cuántos de ellos podrá contar en San Siro. Benzema, Militao y Casemiro son los candidatos: el primero arrastra una lesión muscular y es una incógnita; los brasileños acaban de superar el COVID-19, pero el viernes dieron un resultado indeterminado en una nueva PCR y el Madrid les aisló por precaución. Están ambos pendientes de una nueva prueba que certifique que ya no contagian el virus. En el mejor de los casos, los tres podrían estar en Milán, lo que resolvería varios de los problemas de Zizou.

Las bajas condicionaron claramente el once de Zidane ante el Vila-real: el Madrid salió con un Nacho recién recuperado de lesión en defensa, sin mediocentro posicional, con Lucas en la derecha y con Mariano, que en el año y medio anterior había jugado sólo 98 minutos, en punta. Cosechó un punto en un estadio complicado como es La Cerámica, pero el equipo blanco emitió señales de agotamiento en la segunda parte y anda corto de efectivos ahora mismo.

Esperando a Hazard

El que sí volvió en Vila-real fue Hazard, una vez superada su infección por COVID-19. Aquel contagio supuso un freno a su evolución, que dio un salto con aquel gol al Huesca que recordó sus mejores momento en el Chelsea. Pero el partido de Castellón volvió a generar preocupación: 34 pases buenos de 39, ningún disparo, sólo 19 desplazamientos de balón en campo contrario y ocho pérdidas. 

El Madrid desembolsó 100 millones fijos más otras cantidades por objetivos para sacar al belga del Chelsea y que liderase su nuevo proyecto, con Zidane en el banquillo. Pero de momento las estadísticas hablan por sí solas: lleva más lesiones (seis) que goles (2) y apenas ha podido participar en 26 partidos desde que aterrizó de blanco. Tiene de su lado que Vinicius no atraviesa un buen momento y Zidane ya ha establecido que Hazard es inamovible en su once. Pero el Madrid necesita que mejore sus prestaciones en el partido más importante de lo que va de curso, y de paso para que lave la imagen que dejó en casa del City en la pasada Champions.

Adiós a la coraza

Si por algo se distinguió el Real Madrid 2019-20, que se llevó la Liga, fue por su seguridad defensiva: venció los primeros diez partidos tras el confinamiento encajando sólo cuatro goles en ese tramo. Empezó el curso manteniendo esa intensidad defensiva, pero en los últimos tiempos la ha perdido claramente: ha recibido goles en los ocho últimos partidos, un total de 14 tantos en contra en ese tramo. Muchos para un candidato a los títulos español y europeo.

Esa inseguridad defensiva también la transmite el propio Courtois, que la temporada pasada alcanzó su mejor nivel y se agenció el Trofeo Zamora, con 20 goles encajados en 34 partidos, un promedio de 0,59 tantos por encuentro. Los dos últimos partidos del Madrid han dejado ver una versión menos segura del belga, que en Valencia encajó cuatro goles (eso sí, tres de penalti) y en Vila-real provocó el penalti con el que el Submarino Amarillo igualó el tanto inicial de Mariano.

Los goles llegan a gotitas

Al menos ha resuelto el Madrid sus problemas para generar goles a favor… pero no demasiado. Lleva siete partidos seguidos marcando, pero en ese tramo ha anotado sólo diez goles, a un promedio de 1,4 tantos por encuentro. Pocos para un equipo del supuesto potencial ofensivo del Madrid, que sólo ha superado los tres goles en un encuentro este curso en un partido, ante el Huesca.

En Milán, además, es una incógnita saber quién será el hombre gol del Madrid. Jovic es baja segura, pues acaba de ser diagnosticado con COVID-19 y su recuperación para el encuentro supondría todo un milagro médico. Si Benzema llega en condiciones, jugará; si no, lo hará Mariano, cuyos números defienden claramente esa opción (lleva 11 goles en 1.086 minutos con el Real Madrid, uno cada 99 minutos). Y Zidane ya insinuó una nueva posibilidad en Vila-real para esa posición, con Marco Asensio como potencial falso nueve. 


Source: AS Primera

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Real Madrid: alarma en Milán
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