Salvo sorpresa mayúscula, Ronald Araujo (apellido sin tilde, según la web oficial del Barça) será titular este domingo en un partido contra el Sevilla (21:00 horas) después de la expulsión de Lenglet en Balaídos. Nacido hace 20 años en Rivera, justamente en la frontera entre Uruguay y Brasil, el central fue una apuesta de Pep Segura, Eric Abidal y José Mari Bakero (sólo queda el tercero en el club), que le vieron potencial pese a que era un desconocido que jugaba en un club anónimo, el Boston River, al que había llegado procedente de Rentistas. Allí había superado una frustración de la infancia. El Peñarol le rechazó en una prueba en la que jugó, paradójicamente, como delantero. Finalmente, volvió a hacer el camino de Rivera hacia Montevideo, ya sí para empezar su carrera deportiva.

Araujo, 1,91 metros, llegó al Barça por 1,7 millones de euros más 3,5 en variables. Desde muy pronto, su evolución llamó más la atención que la de Jean-Clair Todibo. Con más pasión por aprender conceptos tácticos y triunfar, ya se estabilizó en la primera plantilla al final del pasado curso. Koeman no ha puesto ningún problema en su continuidad y ya en pretemporada lo probó con Piqué en el partido ante el Girona.. En Vigo, ya demostró la caracterísitca que mejor le define. No se adorna, es sobrio y va al grano en lo suyo.

Muy potente físicamente, Araujo no se ha prodigado en demasiadas entrevistas. Durante el confinamiento, y gracias a una charla telemática que mantuvo en Barça TV con Ansu Fati y Álex Collado, descubrimos que estaba empezando a hacer sus pinitos en la cocina (“pastel de zanahoria”) y que es un fanático de la PlayStation y las películas de acción. Poderoso físicamente, cualidad que no se intuía en sus primeros años en el fútbol, Araujo tiene un desafío este domingo contra el Sevilla. Si es capaz de demostrar las cualidades que ya ha enseñado en los entrenamientos, puede empezar a hacerse un serio hueco en los planes del Barça.

Araujo sabe que está ante una oportunidad única. Con Todibo en la rampa de salida, Umtiti con el cartel de transferible y con problemas físicos, y sin más centrales suplentes en la plantilla, el fútbol le ha dado una gran oportunidad que, por otra parte, se ha ganado. El Sevilla es una prueba seria para un central que escucha con atención los consejos de Piqué y, sobre todo, de Koeman, con quien curiosamente comparte nombre. Los técnicos trabajan para que Araujo mejore en la velocidad pra cubrir todos los metros que tiene a la espalda un defensa del Barça; también en la salida de balón. Gusta su personalidad y su predispoción para el trabajo. Está ante una buena oportunidad. Y quiere revancha. El año pasado apenas jugó 14 minutos en su debut ante el Sevilla porque fue expulsado en una acción que también terminó con Dembélé en la calle por decirle al árbitro que era “muy malo”… Esta vez espera que cambie la historia.


Source: AS Primera

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Ronald Araujo, ahora o nunca
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