El Leganés se ha armado con una plantilla tan sobrepoblada de dinamita que puede permitirse lujos llamativos e infrecuentes, como mantener a su pichichi como un reserva habitual. Sabin Merino (tres dianas) es el máximo realizador del equipo, pero en las últimas jornadas se ha postulado en la recámara de José Luis Martí. Por delante del de Urdúliz orbita por ahora una competencia que le ha frenado el acceso al once. Borja Bastón, Santos, Juan Muñoz y Arnáiz han gozado de más protagonismo que este ex del Athletic, ya no titular habitual, mutado a intento revulsivo.

Y eso que comenzó el curso blindado en el once. Martí apostó desde el minuto uno por una alineación que orbitaba en torno a sus delanteros. Jugar con dos arietes es, para el mallorquín, asunto intocable. Así que el 4-4-2 del Leganés en este arranque de temporada comenzó con él, con Sabin, formando punta de lanza. A su alrededor rotaban otros, no él.

No le duró demasiado la tendencia porque ya en la tercera jornada, Martí lo escoró al costado izquierdo. Esa noche, ante el Cartagena, el Leganés más que jugar con un 4-4-2 lo hizo con un 4-2-4. Curioso que ahí, a la izquierda, marcó su único doblete del curso que, unido al gol de la segunda jornada, le aupó con los tres tantos actuales a ser el máximo artillero del equipo.

Martí lo centró de nuevo al puesto de delantero centro, pero los dos siguientes choques acabaron en derrota (2-0 ante el Castellón, 0-1 ante el Girona) y la suerte de Sabin comenzó a variar. Ya en la sexta jornada, contra el Logroñés, fue al banquillo. Contando esa visita a Las Gaunas, el Lega ha disputado cinco encuentros en los que el ‘9’ blanquiazul sólo fue titular en uno. Sucedió contra el Oviedo y al descanso acabó sustituido por Michael Santos. El uruguayo revolucionó el choque para ser clave en el triunfo.

Repitió en el siguiente duelo, ante el Sabadell, en el que Sabin no disputó ni un minuto. Ya para entonces se había consolidado la percepción de que el rol de ariete referencia había sido cambiado de manos. Ahora es Borja Bastón el ‘9’ de Martí. El trasvase lo confirman los datos. En las cinco primeras jornadas Sabin disputó 330 minutos y Borja, 324. En las cinco siguientes, Sabin ha disputado 130 y Borja, 482. Por cierto, Sabin aún no ha completado un partido durante sus 90 minutos.

La variación es llamativa en su caso, pero no excluyente del resto de arietes. Santos parece haberse tomado la delantera (nunca mejor dicho) a sus compañeros de ataque, con Juan Muñoz por detrás del propio Sabin y Miguel de la Fuente, bastante más lejos de todos. Alta competencia en la que Martí ha incluido a Arnáiz, que frente al Mirandés ejerció también de segundo delantero, aunque la fórmula no acabó de cuajar. Demostrado queda que ser delantero en el Leganés no es asunto sencillo.


Source: AS Segunda

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Sabin, un pichichi en la recámara
Sabin, un pichichi en la recámara