En plena pandemia y con una importantísima bajada del presupuesto (70 millones menos) y del límite salarial de plantilla (casi un 30 por ciento), las cuentas presentadas por el Betis antes de la Junta de Accionistas incluyen sorprendentemente una subida de casi el triple en las retribuciones a los miembros del Consejo de Administración. De los 242.642,85 euros que aparecían en el ejercicio 2018-19 a los 688.425,85 que se pagaron durante el 19-20.

En el Consejo actual hay responsables de área y por tanto empleados del club como Ramón Alarcón (director de negocio), Maria Victoria López (área social) o Rafael Muela (área médica), pero desde la entidad verdiblanca se asegura que este subidón del gasto se debe exclusivamente “a las cantidades pendientes de abonar por el despido de Lorenzo Serra Ferrer”, exvicepresidente deportivo que se marchó del club en junio de 2019, tras dos temporadas de regreso en Heliópolis.

El sueldo de Serra Ferrer fue incluido en el “apartado deportivo”, es decir, el de plantilla en la 2018-19 pero el Betis asegura que su finiquito no aparece esta vez ahí, sino entre los sueldos de la directiva. El caso es que el mallorquín sigue recibiendo desde dentro de la entidad las culpas, directas o indirectas, de lo regular, lo malo y lo sospechoso que sucede en el club durante estos últimos meses.

Y todo aunque Serra tenga bien merecida la condición de ‘mito’ en el Benito Villamarín por lo conseguido durante sus dos etapas como entrenador, que incluyen varias clasificaciones europeas, entre ellas la única de la historia para Champions y dos finales de Copa, la última ganada en 2005. Su labor como director deportivo se encuentra bastante más discutida, pero desde la entidad no paran de ensuciarla. Hace pocos días, el vicepresidente José Miguel López Catalán atribuía al propio Serra el fracaso en la contratación del entrenador del año pasado, Joan Francesc Ferrer Sicilia, Rubi: “Fue el elegido por Lorenzo y no funcionó”.

La realidad es que días antes de ser Rubi presentado oficialmente por el Betis, Serra (que estando fuera del club sí apoyó el fichaje del técnico barcelonés e incluso le alabó) se había marchado ya del Villamarín. Y que el entrenador permaneció en el cargo hasta muchos meses después, nada menos que la jornada de Liga número 30.

La guerra entre López Catalán y el mallorquín ha vivido no pocas pequeñas batallas dialécticas desde aquella escalada inicial de los famosos “siete folios” que sirvieron para evaluar y a la postre para despedir a Lorenzo en junio de 2019. Pero en estas trincheras desde las que se disparan culpabilidades también se encuentra el presidente, Ángel Haro. Haro ha tirado también algunos dardos a Serra y alguno tiene mucho que ver con este despido presuntamente “contabilizado” en los salarios del Consejo. Frases como “en el Betis no hacen falta salvadores” o “no sé si Lorenzo encabezará una candidatura le recuerdo que el cargo de presidente del Real Betis Balompié no es remunerado” pertenecen al máximo mandatario. Los consejeros, hasta hace unos pocos años, tampoco recibían sueldo en el Villamarín.


Source: AS Primera

Datos del contenido y su autor:
Serra, “el culpable” de todo
Serra, “el culpable” de todo