El 13 de enero de 2020, hace hoy un año, el Barça anunció la destitución de Ernesto Valverde en una exhibición de falta de formas sorprendente en un club que presume de valores. Después de darle dos Ligas, una Copa y una Supercopa a un equipo que ya venía en caída, y amparado en la supuesta búsqueda de un impulso para el equipo, Bartomeu decidió bajarle el pulgar después de la derrota del Barça ante el Atlético en Arabia (2-3). Antes de comunicárselo a él, envió en supuesta e indecorosa misión secreta a Abidal y Óscar Grau a Doha para intentar convencer a Xavi. La noticia se filtró a medio mundo y, después de las calabazas de Xavi, el disparate se redondeó con el fichaje de Quique Setién.

Valverde no ha concedido entrevistas desde que se marchó. Vio demasiado. Ha preferido concentrarse en sus hobbies: la bicicleta o las fotos, donde tuvo alguno de los mejores maestros, como nuestro recordado Ferran Zueras. Y, dentro de lo que permitió la pandemia, en disfrutar de Bilbao, su lugar de residencia habitual. Fichado por Robert en el verano de 2017, cuando Luis Enrique decidió cerrar su etapa, lo primero que se encontró fue la huida de Neymar a París. Le acusaron de aburrido, pero reconstruyó a un equipo sin sonrisa y en depresión sobre un 4-4-2 con Busquets y Rakitic de sostenes. Se llevó LaLiga de gorra ganando 0-3 en el Bernabéu. También arrasó en la Copa, con un memorable 5-0 al Sevilla en la final del Wanda el último día de Iniesta. Y eso pese a que horas antes a Bartomeu no se le había ocurrido otra cosa que filtrar que se lo iba a cargar por el 3-0 de Roma.

Empezó su segunda temporada conocedor de la desconfianza que generaba en la desnortada Junta. Volvió al 4-3-3, volvió a llevarse la Liga de calle y no ganó una vez en el Bernabéu, sino dos: 0-3 para eliminar al Madrid de la Copa y 0-1 para acabar con Solari como ya había liquidado a Lopetegui (5-1 en el Camp Nou). El Barça llegó a mayo con opciones de triplete, pero sucedieron la noche negra de Anfield y la final de Copa de Sevilla. Quiso renovar al equipo, pero aquella primera alineación de la temporada 2019-20 en San Mamés (Busquets y Rakitic suplente) molestó a ciertos pesos pesados… Valverde ganó 97 de sus 145 partidos con el Barça. Desde que se fue, el Athletic le sondeó y ha tenido ofertas exóticas de Japón y China. Txingurri fue más que un entrenador en el Barça. Gestionó con maestría egos y vicios desatados. Estiró con discreción el chicle de la mejor época del club. El tiempo le reconocerá.


Source: AS Primera

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Un año después de Valverde
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