Prometía el entonces entrenador perico, Francisco Joaquín Pérez Rufete, en la previa del Espanyol-Celta, que la actual semana sería “intensa” en la planificación de la plantilla 2020-21. Y ponía el foco en la llegada de un nuevo técnico, “una de las cosas más importantes para el proyecto y el inicio de la temporada”. Sin embargo, cinco días después, se vive una calma tensa sobre el banquillo, siendo el elegido Vicente Moreno, que no concuerda con los deseos del club, si bien puede desatascarse en cualquier momento.

El principal obstáculo en la llegada del valenciano es naturalmente que tiene contrato en vigor con el Mallorca hasta 2022 y, por tanto, una cláusula de rescisión, que en su caso asciende a un millón de euros. Y lo que le sucede al Espanyol, salvando las distancias –como que el proyecto que le ofrecen a Moreno es de Segunda y que tiene otros candidatos por sus servicios, como el Alavés–, es lo mismo que tanto enervaba a las altas instancias del club perico hace exactamente una temporada, una vez concluyó LaLiga 2018-19 y el Betis alcanzó un acuerdo con Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’.

En aquella ocasión, se transmitió una constante molestia que duró diez días, el tiempo que tardó la entidad verdiblanca en aceptar el pago de la indemnización que correspondía por llevarse al entrenador de Vilassar, y que se cifraba en 900.000 euros. Desde que el Espanyol tuvo constancia de los contactos, el 26 de mayo, hasta que el Betis hizo oficial su contratación, el 6 de junio. Difícilmente se demorará tanto ahora, aunque en fútbol todo es posible.


Source: AS Primera

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Vicente Moreno, el efecto bumerán de Rubi
Vicente Moreno, el efecto bumerán de Rubi